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miércoles, 18.02.2026
El Albacete Balompié transita la temporada 2025-26 con una sensación conocida en el entorno manchego. Tras 26 jornadas disputadas, el equipo dirigido por Alberto González suma 34 puntos, exactamente los mismos que acumulaba el conjunto blanco hace un año. No solo coinciden las cifras: también lo hacen las sensaciones, la posición competitiva y el horizonte de objetivos.
El paralelismo estadístico resulta llamativo. El Albacete actual presenta números prácticamente calcados a los del ejercicio 2024-25:
Temporada 2025-26: 34 puntos, 32 goles a favor y 37 en contra
Temporada 2024-25: 34 puntos, 33 goles a favor y 36 en contra
También el balance de resultados ofrece similitudes:
2025: 8 victorias, 10 empates y 8 derrotas
2026: 9 victorias, 7 empates y 10 derrotas
El curso pasado, el equipo ocupaba la 10ª posición, mientras que ahora figura en la 13ª, evidencia de una categoría más comprimida y exigente.
La clasificación actual refleja una situación relativamente tranquila respecto al objetivo prioritario: la permanencia. El Alba aventaja en seis puntos al Real Valladolid, conjunto que marca el descenso.
El rendimiento competitivo, unido al impulso emocional de la Copa del Rey y victorias clave entre semana, ha permitido al equipo alejarse de la zona roja. Sin embargo, el siguiente escalón competitivo aparece todavía lejano.
El conjunto manchego se encuentra a siete puntos del play-off, cuya frontera marca el Málaga CF. Precisamente, el equipo andaluz será el rival del próximo domingo en La Rosaleda, un duelo que puede actuar como termómetro real de las aspiraciones del Albacete.
El precedente más cercano invita al optimismo prudente. El Albacete de 2025 terminó la temporada con 58 puntos y una permanencia holgada, tras una segunda vuelta sólida y sin sobresaltos.
La cuestión ahora es si el equipo ha tocado techo competitivo o si puede aspirar a algo más que sobrevivir. El rendimiento irregular, unido a la dificultad para encadenar victorias, sugiere que el margen de mejora existe, pero aún no se ha materializado.
El encuentro ante el Málaga se presenta como un punto de inflexión. Una victoria acercaría al Alba a la pelea por el play-off y abriría un nuevo horizonte competitivo. Por el contrario, una derrota reforzaría la idea de que la temporada vuelve a estar marcada por el objetivo de asegurar la permanencia cuanto antes.
Por ahora, el Albacete de 2026 camina por el mismo sendero que el de 2025: equilibrio competitivo, distancia prudente con el descenso y una ilusión contenida que aún no termina de transformarse en ambición real.
El desenlace, como entonces, dependerá de su capacidad para dar un paso adelante en el momento decisivo del curso.