El Albacete deja de carburar y Alberto se remite al ‘robo’ sufrido en Riazor

Escrito por: 5 más el descuento

lunes, 23.02.2026

El Albacete Balompié atraviesa su momento más delicado de 2026 tras la derrota sufrida anoche en La Rosaleda ante el Málaga CF (1-0). El tropiezo en tierras andaluzas confirma una preocupante tendencia: el conjunto manchego ha sumado únicamente un punto de los últimos nueve posibles, con derrotas en Riazor y Málaga y un empate sin brillo frente al Real Sporting de Gijón en el Carlos Belmonte.

Las sensaciones ofrecidas en estos tres encuentros contrastan radicalmente con el brillante mes de enero del Alba, cuando el equipo transmitía competitividad, identidad y ambición. Aquel impulso alcanzó su punto álgido en la Copa del Rey, donde los manchegos compitieron con personalidad ante gigantes como el Real Madrid CF y el FC Barcelona, reforzando la ilusión de una afición que soñaba con un final de temporada más ambicioso.

Sin embargo, el equipo parece haber perdido fluidez y confianza. En La Rosaleda se vio un Albacete apático, previsible y sin capacidad para generar peligro. La circulación fue lenta, el juego careció de profundidad y la sensación general fue la de un bloque sin chispa ni capacidad de reacción. Y a todo ello, Alberto repelió en sala de prensa que el problema se originó en el todavía recordar ‘robo’ en Riazor que perpetraron Eder Mallo y el VAR.

Cambios tácticos sin efecto

El regreso a una defensa de cuatro y la entrada en el once de Martín Fernández y Álex Rubio evidenciaron un retroceso respecto a las versiones más sólidas que había mostrado el equipo en las últimas semanas. La estructura perdió equilibrio, la presión fue menos efectiva y el equipo se mostró más vulnerable y desconectado entre líneas.

El cambio de sistema no logró mejorar la producción ofensiva ni reforzar la seguridad defensiva, generando dudas sobre el rumbo táctico del equipo en este tramo decisivo del campeonato.

Vacíos sin reemplazo

Más allá de lo táctico, el problema parece estructural. El equipo sigue acusando las salidas invernales de Riki Rodríguez en la medular y Jon Morcillo en el perfil izquierdo. Ningún futbolista ha logrado asumir su influencia en el juego ni su peso competitivo.

La falta de refuerzos en esas demarcaciones durante el mercado invernal, decisión que recayó en la dirección deportiva encabezada por Toché, comienza a reflejarse en el rendimiento colectivo. El Alba ha perdido control en el centro del campo y profundidad por banda, dos elementos que fueron clave en su mejor versión.

Urge reacción

El margen respecto al descenso sigue siendo tranquilizador, pero el equipo ha perdido la inercia positiva que alimentaba la ilusión por cotas mayores. La prioridad ahora pasa por recuperar sensaciones, reencontrar una identidad reconocible y volver a competir con la intensidad que le permitió crecer durante el invierno.

El Albacete encara las próximas jornadas con la necesidad urgente de reaccionar. Más que los resultados, preocupa la pérdida de identidad. Porque cuando el Alba deja de creer en sí mismo, el margen competitivo se reduce al mínimo.