Escrito por: 5 más el descuento
miércoles, 18.02.2026
El empate entre el Albacete Balompié y el Sporting de Gijón (1-1) sigue dejando cola más allá del resultado. La última jornada volvió a abrir el debate arbitral en el entorno blanco, especialmente tras varias acciones que condicionaron el desarrollo del encuentro y que han obligado incluso al Comité Técnico de Árbitros (CTA) a pronunciarse.
Según la explicación técnica difundida tras el partido, no procede mostrar tarjeta amarilla ni roja a un portero cuando juega el balón con las manos dentro de su área tras una cesión de un compañero, incluso si con esa acción evita un gol. La normativa contempla la infracción como libre indirecto, pero no conlleva sanción disciplinaria. La aclaración llega después de la jugada que encendió al Carlos Belmonte y que generó confusión tanto en la grada como sobre el césped.
Más allá de la interpretación reglamentaria, en el club manchego se insiste en el perjuicio sufrido. La intervención del VAR resultó decisiva al advertir al colegiado Muresan Muresan de un error que, de no corregirse, habría dejado al Albacete en una situación aún más comprometida. La acción se suma a una serie de decisiones que han generado desconfianza en el entorno del equipo en las últimas semanas.
El debate no se cierra ahí. Sigue sobre la mesa la diferencia de criterio entre la acción de Puertas dentro del área rival —sin castigo— y el penalti señalado a favor del conjunto asturiano tras la caída de Dubasin. La disparidad de decisiones ha intensificado la sensación de agravio entre aficionados y cuerpo técnico.
En el Albacete Balompié consideran que el episodio del pasado fin de semana es un capítulo más dentro de una dinámica arbitral que está generando desgaste competitivo y emocional. La sensación general es que, una jornada más, el equipo tuvo que sobreponerse no solo a su rival, sino también a decisiones controvertidas.
Mientras el CTA intenta zanjar la polémica con su aclaración técnica, el debate sigue abierto en la grada del Belmonte, donde persiste la percepción de que el margen de error arbitral continúa cayendo del lado equivocado.