Martín Fernández llega por planificación deportiva, no por imposición de la propiedad

Escrito por: Rodrigo Quero

jueves, 05.02.2026

El fichaje de Martín Fernández llegó rodeado de ruido en redes, pero Toché quiso cortarlo de raíz: su incorporación no fue una imposición de la propiedad, sino una decisión deportiva tomada por la dirección deportiva. El centrocampista uruguayo aterriza en el Albacete en forma de cesión desde Newell’s, con opción de compra, como una incorporación de última hora que buscaba cubrir una necesidad concreta en la plantilla.

La polémica surgió por el contexto. Martín tiene pasado en Boston River, club del que Skyline posee el 90%, el mismo grupo propietario del Albacete, y eso llevó a parte de la afición a sospechar que se trataba de un fichaje “marcado” desde arriba, como ya se comentó en anteriores operaciones. Sin embargo, en la rueda de prensa posterior al cierre del mercado invernal, Toché fue claro: la propiedad está implicada y ayuda, pero no impone.

El director deportivo explicó cómo se ha dado el proceso: el club trabaja con una estructura amplia de ojeadores en Sudamérica vinculada a la propiedad, y el Albacete se apoya en ese conocimiento para detectar perfiles. “La propiedad está muy involucrada en los fichajes, pero no impone nada ni nos ha exigido nada”, señaló Toché, antes de detallar que la dirección deportiva transmite el tipo de jugador que busca y, a partir de ahí, recibe varias alternativas para estudiar.

En ese marco, Martín Fernández fue una elección entre varias opciones. Toché subrayó que al área deportiva le gustaba el futbolista y que encajaba con lo que se necesitaba: un perfil más defensivo, un “seis”, un mediocentro de corte más posicional. Además, dejó una clave importante para entender por qué se aceleró esa búsqueda: la lesión de Cedeño obligó a ajustar el rumbo y a priorizar un tipo de refuerzo distinto al que se contemplaba inicialmente.

La conclusión del club es inequívoca: el fichaje podrá salir mejor o peor, pero nace de una decisión deportiva. Toché insistió en que todos los movimientos se hacen con el visto bueno de la dirección deportiva y que la apuesta por Martín se explica por encaje, necesidad y perfil, no por un mandato externo.