El Alberto que no conocías: trabajó como fontanero y después se puso a estudiar Ciencias de la Actividad Física y el Deporte

Escrito por: 5 más el descuento

martes, 03.02.2026

El partido que enfrenta al Albacete con el Barcelona tiene un trasfondo especial que va más allá del césped. Tal y como radiografía Mundo Deportivo, en la historia de Fermín López siempre aparecerá el nombre de Alberto González, el técnico que hoy dirige al Alba y que fue clave en el crecimiento del futbolista azulgrana durante su etapa en el Linares. Dos caminos distintos, pero unidos por un mismo origen: el esfuerzo desde abajo.

Alberto González y Fermín comparten ese hilo invisible que conecta a quienes se han hecho a sí mismos lejos de los focos. Mientras Fermín se ganó la confianza del Barcelona desde la distancia, cuando su cesión al Linares parecía el inicio de una despedida silenciosa del Camp Nou, Alberto recorría el camino inverso: el del infra-fútbol, escalando peldaño a peldaño hasta llegar al banquillo del Albacete.

La trayectoria del técnico malagueño está lejos de los relatos habituales del fútbol profesional. Nunca fue futbolista profesional. De joven dejó los estudios y trabajó durante más de tres años como fontanero, el oficio familiar, al tiempo que empezaba a formarse. Más tarde colgó las herramientas y apostó definitivamente por el fútbol, estudiando Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.

Como entrenador, su currículum es el de un técnico curtido en mil batallas: Atlético de Yunquera, Granada Atlético, CD Loja, la cantera del Málaga, CD El Ejido y, especialmente, el Linares. Allí no solo coincidió con Fermín, sino que fue pionero en el fútbol español al ejercer como entrenador a distancia en 2023, teletrabajando desde Málaga por motivos familiares mientras dirigía a un equipo situado a más de 300 kilómetros.

Alberto también ha dejado huella en el plano teórico, publicando el libro Dinámica del juego desde la perspectiva de las transiciones, reflejo de su forma de entender el fútbol. En lo personal, siempre ha hablado con orgullo de Fermín, al que ayudó a darle importancia al gol y a pisar el área sin complejos. “La clave fue su espíritu. Lejos de venirse abajo, vino ilusionado y brillando”, ha recordado en más de una ocasión.

Hoy, el destino vuelve a cruzarlos. El entrenador que se hizo a sí mismo desde la fontanería y el futbolista que resurgió lejos del Barça se miran desde bandos opuestos. Pase lo que pase, su historia común ya forma parte del fútbol.