Escrito por: Rodrigo Quero
domingo, 22.02.2026
El Málaga–Albacete de este domingo viene cargado de tensión y en las últimas horas se ha añadido un ingrediente que ha disparado la inquietud en el entorno del Alba: la designación arbitral y, sobre todo, el precedente reciente de cómo se manejaron filtraciones similares en La Rosaleda. El martes empezó a circular desde Málaga el nombre del árbitro y del VAR, y este sábado se confirmó oficialmente: Daniel Palencia Caballero será el colegiado principal y en el VAR estará Raúl Martín González-Francés.
La preocupación en Albacete no nace de la paranoia, sino del contexto. El equipo viene de varias jornadas donde se ha sentido perjudicado, con acciones polémicas que han terminado provocando comunicados y un debate abierto sobre el arbitraje en la categoría. En Málaga también se han quejado, pero el único club al que ha dado la razón el CTA es el Albacete. Incluso ha llevado el asunto a un plano institucional y ha activado trámites formales ha sido el Albacete, que entiende que no se trata solo de una jugada: se trata de puntos, de clasificación y de un trabajo semanal que puede quedar condicionado por decisiones difíciles de explicar.
Y aquí entra el precedente que ha encendido las alarmas. Hace apenas quince días, en el Málaga–Cultural, el equipo leonés terminó indignado por un gol anulado en una acción que ha sido descrita como un “robo del siglo” en medios de León, con Ziganda lamentando el golpe y el club denunciando públicamente la falta de coherencia en las decisiones. En aquel caso, además, desde el entorno culturalista se comentó que el nombre del árbitro ya se “conocía” durante la semana, un detalle que ahora vuelve a aparecer con el Málaga–Albacete, donde la filtración se produjo días antes de la designación oficial.
Con el antecedente de Riazor todavía caliente en la memoria albacetista —con el gol anulado a Valverde como símbolo de la frustración—, el miedo es evidente: que el partido vuelva a girar más alrededor del silbato que del fútbol. Por eso, en el entorno del Alba se insiste en “hacer ruido” de forma preventiva: no para condicionar, sino para exigir lo más básico, que el encuentro se decida por lo que ocurra en el césped.
Esta noche La Rosaleda será un examen para todos: para dos equipos con objetivos importantes y, también, para un arbitraje que llega bajo lupa.