Un mes de la noche que lo cambió todo: el Albacete y su victoria histórica ante el Real Madrid

Escrito por: Rodrigo Quero

sábado, 14.02.2026

Hoy, 14 de febrero, se cumple un mes de una noche que ya forma parte de la memoria sentimental del albacetismo. El 14 de enero el Albacete Balompié tumbó por primera vez al Real Madrid y lo hizo en un partido que, entonces, nadie imaginaba que iba a cambiar tanto más allá del marcador: cambió el ánimo, cambió la mirada de la gente y cambió, sobre todo, la sensación de equipo.

Aquel Alba llegaba tocado. Venía de una dinámica liguera pobre, con dudas alrededor del grupo y con Alberto González en el centro de muchas conversaciones. La Copa, con el impulso de la eliminatoria previa ante el Celta, había empezado a encender algo en la ciudad, pero todavía era una llama pequeña. Y entonces apareció el Madrid, 21 años después de la última vez que pisó el Belmonte, y el guion se volvió imprevisible.

El Albacete se adelantó con el gol de Javi Villar antes del descanso. En el descuento de esa primera parte, el Real Madrid empató por medio de Franco. La segunda parte tuvo más tensión que ocasiones, con el Madrid intentando mandar y el Alba resistiendo con orgullo. Hasta que llegó el minuto 82: Jefté Betancort cazó un centro lateral y, con una volea que ya está en las paredes invisibles del Belmonte, colocó el 2-1. Y cuando parecía que la épica blanca iba a imponerse con el empate de Gonzalo García, apareció de nuevo Jefté en una transición para firmar el 3-2 definitivo, uno de esos goles que no se celebran: se gritan.

Pero lo importante de aquella noche no fue solo el pase. Fue lo que provocó después. Desde entonces, el Albacete ha conseguido trasladar el impulso copero a la Liga: victorias, porterías a cero, una sensación de solidez que no se veía y, sobre todo, un Belmonte que ha recuperado ese latido de las grandes ocasiones. Cádiz, Valladolid, Zaragoza… partidos que ya se jugaron con otra energía, con otra conexión, con esa complicidad entre grada y equipo que se nota incluso cuando las cosas no salen.

La Copa también dejó otra gran noche ante el Barcelona, pese a la derrota. El Alba compitió, rozó la prórroga y se fue con la cabeza alta. Y aunque en Riazor llegó una derrota dolorosa por la polémica arbitral, las sensaciones volvieron a ser buenas: el equipo creció con el partido, generó más que el rival y mostró carácter.

Ha pasado solo un mes, pero parece mucho más. Porque aquel 14 de enero no fue únicamente una victoria histórica: fue un punto de inflexión. El Albacete cambió por dentro y por fuera. Y mañana, ante el Sporting, el Belmonte volverá a demostrar que aquella noche no se quedó en un recuerdo, sino que abrió un camino.