Escrito por: Rodrigo Quero
martes, 31.03.2026
El Albacete Balompié logró rescatar un punto de Anduva gracias a un penalti transformado por Jefté Betancor en los últimos minutos, tras un partido donde brilló más la supervivencia que el fútbol. Los manchegos, que venían en una buena racha de cinco partidos sin perder, se encontraron con un Mirandés intenso, ordenado y muy peligroso en transiciones, y apenas lograron reaccionar hasta el tramo final del encuentro. Un empate que sirve para sumar, pero que deja muchas dudas sobre la versión del Alba.
El partido comenzó con un ritmo lento y desordenado, marcado por pelotazos y segundas jugadas, con ninguno de los dos equipos logrando imponer su estilo. El Alba sufrió pronto, salvando una acción del Mirandés en el minuto 8 tras un robo y un centro peligroso que la defensa logró bloquear por partida doble. A medida que avanzaba la primera mitad, el Mirandés se soltó y generó sensación de peligro, sobre todo con córners y transiciones rápidas, mientras que el Albacete parecía falto de ideas y muy blando en defensa.
La primera intervención decisiva llegó en el minuto 18, cuando Lizoain se estiró para detener un remate tras rebote de El Jebbari y evitar el 1-0 del equipo local. Pero la insistencia del Mirandés tuvo premio en el minuto 35. Javi Hernández recogió varios rechaces dentro del área y, tras un golpe que tocó en Vallejo, batió a Lizoain para poner el 1-0, reflejando la debilidad del Alba en los primeros 35 minutos. El equipo manchego intentó reaccionar con tímidos acercamientos, incluido un remate de Lluis López que forzó la primera parada de Palomares, pero no logró inquietar demasiado. Así se llegó al descanso, con un Mirandés más sólido y un Alba que ofrecía una imagen muy floja en Anduva.
Tras el descanso, Alberto González movió el banquillo y modificó el esquema en busca de más protagonismo ofensivo. El Alba mejoró ligeramente, aunque el Mirandés siguió generando mucho peligro en transiciones y acercamientos aislados, como la gran parada de Lizoain al remate de Medrano en el minuto 63. El equipo manchego tuvo problemas para crear ocasiones claras y se mostró plano durante gran parte de la segunda mitad. Solo en los últimos 20 minutos logró acercarse con algo más de peligro, pero sin claridad ni remates que comprometieran seriamente al portero local.
Cuando el partido parecía condenado, llegó el momento decisivo: en el minuto 85, tras un centro lateral, Lorenzo Aguado recibió un golpe de Ali Houari dentro del área y el colegiado señaló penalti. Jefté Betancor no falló desde los once metros y estableció el 1-1, salvando un punto que se había resistido durante todo el partido. Todavía hubo oportunidades en el tramo final, incluida una tímida volea de Puertas y un remate de Ali Houari que se marchó rozando el palo, pero el marcador no se movió más.
Empate final en Anduva que deja sensaciones agridulces para el Albacete. Sumar fuera de casa siempre es importante, pero la floja versión mostrada hoy recuerda que queda margen de mejora si el equipo quiere aspirar a mirar hacia arriba en la Segunda División.