Escrito por: Rodrigo Quero
jueves, 05.03.2026
El Albacete Balompié entra en el tramo decisivo de la temporada con una cuenta que empieza a marcar el paso: necesita sumar 15 puntos en las 14 jornadas que restan para alcanzar la barrera de los 50, una cifra que habitualmente se asocia a la permanencia en Segunda. Con 35 puntos en el casillero, el margen existe, pero el equipo está obligado a no dormirse.
La realidad clasificatoria ya empuja más a mirar hacia abajo que hacia arriba. El Alba se mueve en una zona intermedia, con distancia con respecto al ‘playoff’ y con la sensación de que, a estas alturas, el objetivo tangible pasa por cerrar cuanto antes la salvación. Y es ahí donde aparecen los 15 puntos como cifra de referencia: no es una meta inalcanzable, pero exige regularidad, algo que al equipo le ha costado durante el curso.
En el juego también hay señales que explican esa irregularidad. El equipo de Alberto González ha vivido mucho de las transiciones y de encontrar ventaja a campo abierto, un plan que funciona cuando hay precisión y piernas, pero que se vuelve más previsible cuando el rival lo ajusta. Además, cuando el Albacete no domina con balón, cualquier bajada en la eficacia ofensiva se paga: llegan menos ataques elaborados y cada ocasión cuenta el doble.
Los últimos resultados han reforzado esa sensación de urgencia. El empate ante el Almería, encajado en el descuento, dejó al equipo con 35 puntos y un sabor amargo, porque eran dos puntos que acercaban la meta de los 50 de manera casi definitiva. Ahora, el calendario obliga a cambiar la dinámica cuanto antes: sumar de tres en tres cuando se pueda y, como mínimo, no perder en los duelos directos.
La cuenta es clara: 15 puntos en 14 jornadas. Traducido al día a día, supone ganar cuatro partidos y empatar tres, o cualquier combinación similar que permita sostener una media de algo más de un punto por jornada. El Albacete tiene margen, pero ya no tiene tiempo para regalar semanas.