Febrero negro para el Albacete: cinco partidos, ninguna victoria

Escrito por: Rodrigo Quero

domingo, 01.03.2026

Hoy 1 de marzo marca el cierre de un mes de febrero que el Albacete Balompié preferirá olvidar. En estas últimas semanas el equipo ha encadenado cinco partidos oficiales sin celebrar una sola victoria, una racha que ha frenado la ilusión con la que arrancó el mes y que deja un poso de preocupación por sensaciones y por clasificación.

Febrero empezó con un contexto especial: la Copa del Rey. El Albacete se midió al FC Barcelona en los cuartos de final y cayó por 1-2, pero lo hizo compitiendo hasta el final y quedándose muy cerca de forzar la prórroga. Fue una derrota asumible por el rival y por la imagen, aunque también supuso el primer golpe de un mes que, ya en clave liguera, venía con curvas.

En LaLiga Hypermotion, febrero se convirtió en una cuesta arriba. La primera parada fue Riazor, el 8 de febrero, con derrota por 2-1 ante el Deportivo. El Albacete se fue al descanso 2-0 abajo tras el tanto de Yeremay y un autogol, y aunque Obeng recortó distancias y el equipo apretó hasta el final, el empate no llegó en un partido donde el Albacete fue perjudicado por el arbitraje y mereció mínimo el empate.

Después llegó el Sporting de Gijón al Carlos Belmonte. El 15 de febrero, el Alba firmó un 1-1 que dejó un punto, pero también la sensación de oportunidad perdida en casa en un partido con fases: el equipo sostuvo bien ciertos tramos, pero sufrió en la segunda parte.

La tercera jornada liguera del mes fue en La Rosaleda. El 22 de febrero, el Albacete cayó 1-0 ante el Málaga, en un encuentro frío, de poco brillo ofensivo y donde el gol local terminó castigando un partido gris del conjunto de Alberto González.

El capítulo más doloroso, por reciente y por cómo se escapó, llegó el pasado viernes ante el Almería en el Carlos Belmonte. El equipo tenía el partido encaminado con el 1-0 y una segunda parte relativamente controlada, pero el conjunto andaluz rescató el empate en el 95’ y convirtió tres puntos en uno en la última jugada. Ese 1-1 fue el cierre perfecto —en el peor sentido— de un mes donde al Albacete le ha faltado colmillo para cerrar partidos y también estabilidad para sostener resultados cuando el reloj aprieta.