La vuelta del ’10’: Manu Fuster regresa como rival al Carlos Belmonte

Escrito por: Carlos Gómez

sábado, 14.03.2026

Es uno de los grandes alicientes para el encuentro del próximo lunes. El Albacete Balompié recibirá en su estadio a la que ha sido, posiblemente, la mayor leyenda de los últimos años de su historia: Manuel Fuster Lázaro. 

Los más jóvenes necesitan referentes. Son difíciles de encontrar en los equipos más pequeños, sobre todo porque son propensos a alzar el vuelo poco después de empezar a destacar. El mago valenciano es una de las excepciones que confirman la regla.

Natural de Manises, en Valencia, Fuster llegó al Albacete en verano de 2019 mediante un traspaso que pagó el club manchego al CD Guijuelo de, por aquel entonces, Segunda División B. Manuel fue uno de los jugadores más cotizados de la categoría de bronce en aquella temporada, y apenas tenía 20 años. Muchos equipos de Segunda División se pelearon por hacerse con él, pero finalmente eligió Albacete como destino. Los de Ramis, que dirigía al equipo aquel año, venían de jugar el play-off de ascenso a Primera División.

Esa primera temporada no empezó mal, a falta de buen juego sí llegaban resultados. Muchos por la mínima, pero llegaron. Esa suerte se acabó y el Albacete se hundió poco a poco en la tabla. Para más inri, la pandemia COVID-19 obligó a paralizarlo todo, incluido en fútbol. En verano se reanudó la temporada, y el Albacete consiguió una salvación milagrosa en la última jornada frente al Cádiz, que ya estaba ascendido pero se jugaba campeonar. Maikel Mesa marcó un penalti histórico en el descuento para darle la salvación al Albacete. Manu, a quien le anularon un gol aquel día, acabó su primera campaña en el fútbol profesional con cuatro goles y otras tantas asistencias.

La siguiente temporada no pudo ser peor. Las malas sensaciones de la anterior campaña seguían aumentando, y esta vez no hubo milagro. El Albacete descendió estrepitosamente como colista y Fuster solo pudo marcar dos goles.

Ya en Primera RFEF, la temporada 2021/22 marcó el inicio de la nueva historia del Albacete Balompié. Los de Rubén De La Barrera ascendieron vía play-off. Pese a la mala sintonía entre la afición y el juego del equipo, el Alba consiguió una hazaña histórica: el «Riazorazo». Fuster acabó la temporada del ascenso con 12 goles y 4 asistencias, una de ellas en aquella final en sede ‘neutral’.

Con Rubén Albés, Manu Fuster encontró por fin su sitio en el fútbol profesional. Comandó al equipo en la 22/23 para lograr el play-off de ascenso, algo casi inimaginable para un equipo recién ascendido. El Albacete volvía a caer en semifinales, pero Manu Fuster se hacía un hueco entre los mejores jugadores de Segunda División. El no ascenso del Levante provocó que el Carlos Belmonte disfrutase un año más de Manu Fuster. Entre Albés y Alberto González hicieron de Fuster un mejor jugador, sus 8 goles y asistencias como despedida, una vez conseguida una salvación que parecía imposible, hacían del capitán del Albacete una absoluta leyenda.

Desde aquel partido frente al Mirandés, en el que el jugador tomó el micrófono al final del encuentro y se despidió de los suyos tras regalar dos asistencias a Ros y a Quiles, Manuel Fuster no ha vuelto a jugar en el Carlos Belmonte. El valenciano tocaba la Primera División de la mano de la UD Las Palmas, aunque descendieran ese mismo año.

Sí ha venido como aficionado, ya que todos sabemos que Fuster es un albacetista más.