Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 09.03.2026
El Albacete Balompié atraviesa un momento de incertidumbre que empieza a reflejarse con claridad en los números. Cinco jornadas consecutivas sin ganar han frenado en seco la dinámica del equipo y han devuelto al Alba a una realidad más terrenal. Tres puntos de los últimos quince en juego son el reflejo de un conjunto que compite, pero que no termina de encontrar soluciones cuando llega el momento de decidir los partidos.
La sensación general es que al equipo le falta algo que sí tuvo durante buena parte de la primera vuelta: desequilibrio y capacidad para dominar los partidos desde la medular. Y ahí aparece inevitablemente el recuerdo de dos nombres propios que ya no están en el vestuario. Las salidas en el mercado de invierno de Riki Rodríguez y Jon Morcillo han dejado un vacío difícil de llenar. Ambos aportaban dinamismo, llegada y personalidad con balón, justo lo que ahora parece echar en falta el equipo manchego.
El problema se evidenció con claridad el pasado sábado en El Alcoraz ante la SD Huesca. El doble pivote formado por Ale Meléndez y Javi Villar no consiguió activar al equipo en la zona de tres cuartos. El Alba tuvo dificultades para generar superioridades y apenas logró conectar con sus atacantes en situaciones ventajosas.
En el caso de Villar, además, el partido quedó condicionado muy pronto. El centrocampista murciano vio una tempranera amonestación que marcó su actuación. Con la amenaza constante de una segunda tarjeta, su participación se volvió más prudente de lo necesario para un mediocentro llamado a imponer ritmo y presencia.
El técnico Alberto González detectó el problema al descanso y decidió actuar. Villar no regresó al campo en la segunda parte y su lugar lo ocupó Pacheco. Sin embargo, el equipo tampoco terminó de carburar y el empate sin goles terminó siendo lo menos negativo ante un rival directo.
Dentro de un encuentro gris, hubo una aparición que dejó sensaciones alentadoras. El fichaje invernal Víctor San Bartolomé firmó un tramo final de partido muy interesante. El centrocampista vasco destacó por su capacidad para interceptar balones, aportar intensidad defensiva y sostener al equipo en los momentos de mayor desgaste.
Incluso estuvo cerca de firmar su irrupción con un gol, al disponer de una ocasión muy clara en los minutos finales. No acertó en la definición, pero su participación dejó destellos de lo que puede aportar.
Ahora la incógnita pasa por saber si Alberto apostará por darle continuidad en una medular que, desde la salida de Riki, parece haber perdido su brújula. El Albacete necesita recuperar dinamismo y claridad en la zona clave del campo. Y quizá en San Bartolomé pueda encontrar una de las piezas para reconstruir un centro del campo que, hoy por hoy, sigue buscando su identidad.