Escrito por: 5 más el descuento
sábado, 04.04.2026
El Albacete Balompié volvió a tropezar en el Carlos Belmonte en un partido que deja mucho más que una derrota. El 2-3 ante el Burgos CF evidenció, una vez más, las carencias de un equipo que quiso, pero no pudo, y que terminó sucumbiendo ante la eficacia y la fe de un rival más contundente en las áreas.
El encuentro comenzó con la intención manchega de dar continuidad a su dinámica positiva frente a un aspirante serio al play off, pero la primera mitad dejó más goles que fútbol. El Burgos golpeó primero en el minuto 13 por medio de Kevin Appin, aprovechando la fragilidad defensiva local. Pudo hacer más daño el conjunto visitante poco después, con un disparo de Fer Niño al poste, en una fase donde el Alba ya mostraba síntomas preocupantes.
El empate llegaría en el 31’, en una acción afortunada para los de casa tras un tanto en propia puerta de Oier Luengo. El gol dio paso a los mejores minutos del Albacete, que parecía crecer en el partido, pero la realidad volvería a golpear justo antes del descanso. En el añadido, Fer Niño no perdonó tras una acción mal defendida por Javi Moreno y devolvió la ventaja a los burgaleses (1-2). Un mazazo que reflejaba una primera parte más práctica que brillante, y en la que los de Alberto González se mostraron desordenados atrás, poco incisivos arriba y desconectados por momentos.
Tras el paso por vestuarios, el guion no cambió en exceso. El Burgos siguió manejándose con soltura y obligó a reaccionar a Alberto, que movió el banquillo dando entrada a Lazo, Meléndez y Puertas. Los cambios surtieron efecto parcial, y de una de esas combinaciones nació el empate: Álex Rubio firmaba el 2-2 tras asistencia de Lazo en una acción validada por el VAR.
Pero cuando parecía que el Alba podía dar un paso adelante, volvió a aparecer su gran lastre. En el minuto 71, Lizancos aprovechó otra acción de pasividad defensiva para hacer el 2-3 definitivo. Un gol que resume a la perfección la realidad actual del equipo: vulnerable, irregular y sin capacidad para sostener resultados.
A partir de ahí, el Albacete lo intentó más con corazón que con cabeza, empujado por su gente pero sin claridad ni precisión. El Burgos, más firme y convencido, supo resistir para llevarse tres puntos que confirman su candidatura.
La derrota deja una lectura clara en el entorno manchego: los 50 puntos están cerca, la permanencia prácticamente asegurada, pero la sensación es que el equipo no da para más. El sueño del play off se diluye mientras la realidad se impone. Y ahora, toca mirar de reojo a la zona baja para evitar sustos innecesarios tras un partido en el que ganó, sin discusión, el equipo que tuvo más pegada y determinación.