Manu Fuster durante el Albacete-Málaga. ALBACETEBALOMPIÉ
Escrito por: Hugo Piña
domingo, 09.02.2020
No traten de entenderlo. Es fútbol. 92 minutos muy malos del Albacete y tres últimos de infarto. Manu Fuster marco en el 93’ e igualó el gol de Yuri en la primera parte. Sergio Sánchez de cabeza, en el 96’, mandaría un testarazo al palo. El Alba perdía en el noventa y se quedó a escasos centímetros de ganar seis minutos más tarde. Buen punto, visto lo visto
Primera parte igualada. Lucas Alcaraz revolucionó el once con varias novedades y un plan claro de contención con hasta dos atacantes. Y de inicio, estuvo mejor el Albacete, que llegó a marcar por mediación de Álvaro Jiménez que, si bien sería anulado por fuera de juego previo. Cuando todo va mal, todo sale mal. Y la dinámica manchega es la que es.
Lo siguió intentando el Alba tras el arreó inicial en un duelo que sin embargo se equilibraba notablemente. Y cuando todo va mal, todo puede ir a peor. En el 20 llegó un penalti contra los de Alcaraz y Yuri, desde los once metros, no perdonó. La Ponferradina se ponía por delante (0-1) y el albacetismo volvía a sentir la misma pesadilla de toda la temporada. Ni con Ramis, ni con Alcaraz y parece que ni con el mismísimo Jurgen Klopp.
Esta de que no este curso. El partido y con los visitantes por delante fue quemando minutos. Y Alcaraz quemo a Jimenez, a quien sentó pasada la media hora en un más que sorprendente cambio. No salía nada. Espesura. Indefinición. Mal olor. Todo mejorable y pocos visos a ilusionar a una parroquia que se siente dolida a cada instante.
La segunda parte comenzó con un Albacete consciente de todo. De lo mal que lo está haciendo este año y del mejorable partido ofrecido ante la Ponfe. Y mientras tanto, la Ponfe de Perez Bolo se divertía con un fútbol a la contra y con Ivi y Yuri haciendo de enemigos bélicos.
El brasileño tuvo una acción clarísima pasada la hora para sentenciar a un Alba que con todo en contra no encontraba alma. No fluía nada y el sentir generalizado es que este equipo se ha metido en un bucle del que le costará (y si lo consigue) salir.
En los compases finales hubo más corazón que cabeza. Pero sin criterio ni fútbol. Todo antinatural y Lucas Alcaraz que desde la banda no sabía lo que hacer ante tal despropósito balompédico acaecido en un Belmonte que vio como en el 93’ marcaba Manu Fuster. A la épica y para sumar un punto que sirve para guiar lo que debe ser este proyecto, que aún sin jugar bien incluso Sergio Sánchez pudo, un minuto después, anotar el gol del triunfo. El balón se fue a la madera y el partido concluyó con un punto in extremis que pudieron ser tres.