Escrito por: Rafa Gil
sábado, 06.06.2020
Cerramos este serial de jugadores con poco pelo que nos han entretenido durante este periodo de cuarentena, esta semana despedimos la sección con un capítulo especial. Lo hacemos con un jugador que tuvo un paso efímero por el Carlos Belmonte, pero que sin embargo fue protagonista en uno de los grandes encuentros de la historia del Albacete. Un hombre que quizás viendo las prestaciones en su cabellera cuando aterrizó en nuestra ciudad no encajaría con esta sección, pero viendo su aspecto actual sí que lo podemos encuadrar. Sobre todo porque la excusa que tenemos es la de recordar antiguos jugadores. Hablamos lógicamente de Antonio Carlos Zago, entonces conocido simplemente como Antonio Carlos, y ahora que se ha hecho entrenador lo llaman por su apellido. Fue aquel central brasileño que a mediados de los 90 pisó por primera vez suelo europeo para jugar en nuestra ciudad. Un defensor que luego hizo carrera en Italia y que se enfundó 37 veces la camiseta del pentacampeón del mundo.
Nacido en la localidad Presidente Prudente del Estado de Sao Paulo hace 51 años, Antonio Carlos fue un férreo defensor que floreció precisamente de una de las canteras de más solera en el país carioca. A principios de los 90, el Sao Paulo era dirigido por el mítico técnico Telé Santana donde Zago era uno de sus esperanzas de un equipo de ensueño. Recordemos que en el 92 ganaron la Copa Libertadores y se enfrentarían en Tokio al FC Barcelona en la Copa Intercontinental, sin embargo Antonio Carlos se marchó antes. El Albacete lo pescó en un momento de bonanza. Los manchegos vivían su segunda temporada en la Liga de la Estrellas, casi se clasifican para jugar competición europea y para Antonio Carlos podía ser un buen destino para curtirse en el fútbol del viejo continente. Pero la realidad fue mucho más dura para el brasileño, 3 entrenadores pasaron por el banquillo aquella temporada en la 92-93, empezó Julián Rubio que duró 14 jornadas, le siguió Mariano Hernán que estuvo como interino tan solo una y la completó a partir de la jornada 16 Víctor Espárrago. Zago apenas tuvo oportunidades en una defensa en la que sobresalía un jovencísimo Santi Denia. Además, por si esto fuera poco aquel año fue cuando tuvo lugar el fatal accidente de Rommel Fernández. Así pues, Antonio Carlos solo pudo disputar 12 choques, de hecho una vez que llega Espárrago no juega absolutamente nada. En verano, se certifica por tanto su vuelta a su país para enrolarse en la filas del Palmeiras.
En el seno del Albacete siempre será recordado por lo que sucedió el 7 de octubre de 1992. Aquella jornada los manchegos visitaban el Camp Nou ante el todo poderoso Dream Team que se había proclamado campeón de Europa el mayo anterior. Aquella parecía una placida tarde para los de Johan Cruyff con un 3-0 en el primer cuarto de hora, los goles de Laudrup, Stoichkov y Begiristain era una losa colosal para el Alba. Encima se lesionaba el capitán Catali en el 17 y tenía que entrar nuestro protagonista. Antes del descanso, Pinilla iniciaba la esperanza con el 3-1. En los minutos finales, concretamente en el 78, Antonio Carlos lograba su único tanto con la camiseta del Alba tras una maniobra preciosa en el área del Barcelona, que a su vez hizo temblar las canillas del respetado público blaugrana. Poco después, Zalazar culminaba una épica remontada con un 3-3 en lo que fue una de las noches mágicas de los manchegos en Primera División. Una jornada antológica para Zago, la primera de muchas en Europa, que gozaba de una buena melena fruto de su juventud, pero ahora su aspecto encaja perfectamente con los integrantes de esta sección.
Después de pasar un par de temporadas, una en Japón conel Kashima Reysol y otra en el Corinthians, llegó su momento en el fútbol europeo. Ya mucho más maduro ficha por la Roma que lideraba Cafú donde sería el jefe de la defensa del Olímpico durante 5 temporadas, en la 2000-01 con Fabio Capello en el banquillo conquistó el Scudetto y formando una pareja imperial con el argentino Walter Samuel. Con un Totti estelar y con Batistuta haciendo gran cantidad de goles. Antes de volver a Brasil, tuvo la oportunidad de vivir su particular ‘pasión turca’ en las filas del Besiktas donde también sería campeón de liga.
Ya siendo un hombre veterano, se instaló de nuevo en su país en un equipo poderoso como el Santos. Nada más retornar de su periplo europeo, el zaguero se alzó con eltorneo doméstico brasileño donde la estrella era un prometedor Robinho. En el año 2007 tras una extensa carrera de más de 15 años colgó las botas para coger la batuta como entrenador.
También hay recordar su experiencia con la selección. 37 partidos con el pentacampeón, Además le avala la Copa América que puso en su palmarés en el 99. Un año antes fue convocado para el Mundial de Francia pero no disputa ni solo minuto.
Como entrenador lleva más de 10 años desarrollando su actividad, fundamentalmente en equipos humildes de la liga brasileña. Incluso ha estado en lo que es la Segunda División. Entrenando a conjuntos como el Sao Caetano, Fortaleza o al Red Bull Brasil. Con este último, con la denominación de Bragantino una vez acabado el patrocinio de la marca de bebidas, consiguió ascender a la máxima categoría del fútbol brasileño y fue subcampeón de Copa Paulista (lo equivalente a la Copa del Rey en aquellas latitudes). Gracias a ese fantástico año, fue elegido mejor entrenador dentro de la once ideal del torneo copero. Tras esto hizo las maletas y como hiciera como jugador, ahora inicia su andadura como técnico lejos de su país. Lo hace en Japón, se sienta en la silla caliente del Kashima Antlers. Un reto complicado puesto que estamos hablando de un club varias veces vencedor de la liga nipona y que en 2018 se alzaba con la Champions asiática. Veremos que recorrido tiene por allí y si podemos estar ante un técnico de futuro en Europa.