Escrito por: Bienvenido Picazo
lunes, 07.03.2022
Si Sherlock Holmes o algún otro sabueso con talento y una lupa así de grande, analizase con detenimiento la jornada recién terminada en el grupo II de Primera RFEF, estaría frente a un caso tan peliagudo, que pondría en apuros el brillante historial del reputado hijo de Conan Doyle, me explico: Marcamos tres goles pero no ganamos, bajamos a la tercera plaza, tenemos nuevo líder, pero nos hemos quedado a igual distancia del primero de la claseque hace siete días. Esto no hay quien lo entienda.
El viaje hasta el Océano Atlántico resultó, como presagiábamos, un cúmulo de emociones, toboganes, choque de trenes y, no terminó en tragedia griega porque el Alba es más fuerte y sólido de lo que terminó anunciando el tanteador final. En el correcalles, no nos desenvolvimos tan mal. No seré yo quien lamente los puntos perdidos, porque enfrentamos a uno de los o tres equipos más en forma del momento y salimos con bien.
La categoría se está desmelenando y ya no hay tiempo ni lugar para plañideros, sólo se tiene en cuenta la próxima cita y todos salen con el cuchillo entre los dientes, se acabó el recreo. Estamos moviéndonos en una baldosa, pero no me canso de resaltar que el único equipo que mantiene el tipo, somos nosotros. Es cierto que podríamos tener diez puntos más, pero lo cierto es que somos tan sólidos y firmes, que no podemos dar el estirón hacia arriba, ni tampoco, hacia abajo. La montaña rusa en la que viven otros, no se ve por tierras manchegas, o sea, creo que el Albacete Balompié es el más previsible, si tenemos en cuenta las veintitantas jornadas disputadas.
Los equipos cuando están en racha, son capaces de mover montañas, y el San Fernando CDI, ahora mismo está que nadie le tose. Como ya he apuntado antes, al Alba también hay que respetarlo, porque se crece ante el castigo, a pesar de que cuando se las ponen como a Fernando VII, suele pegar el cante. El partido que nos ocupa, nos presentó un equipo que viene desde muy atrás y tiene pinta de no querer bajarse de las alturas, con lo que la lista de rivales directos, aumenta sin parar.
Apenas diez puntos separan al líder del décimo clasificado, pero más allá del dato matemático es que los que vienen por detrás, llegan tirando bocados, con lo que es tiempo de no perder la calma, seguir confiando en nosotros y dejar la guerra de guerrillas, para cuando se vaya acabando el tiempo.
Se demuestra jornada a jornada, que queda un montón para que acabe la temporada y nadie podrá dormir tranquilo, hasta que todo haya acabado. Empezando por la cita de Madrid contra el RM Castilla, que a pesar de estar por abajo, tiene unos números como local que no invitan a la tranquilidad precisamente. Solamente han perdido un partido en el Alfredo di Stéfano y encajado, apenas ocho goles; sabiendo que a nosotros ganar fuera, nos cuesta sangre, sudor y lágrimas, la cita de Valdebebas, se antojará como si fuésemos a jugar en el mismísimo Bernabéu.
No voy a proyectar lo que supondría tal o cual resultado, pero es obvio que, más allá de la deseable victoria, me quedo con la fortaleza mental que está demostrando Rubén de la Barrera y que transmite a los jugadores. De no haber dispuesto de este factor, lo de San Fernando habría degenerado en un serio disgusto. Estamos superando pruebas, sin la brillantez de Ulises, pero con la fortaleza de los que creen en sus posibilidades y sin improvisar ni traicionar principios. Necesariamente, esto tienen que acabar con final feliz.