Escrito por: Rafa Gil
jueves, 10.03.2022
Es una de las eliminatorias más épicas que se recuerdan, los que asistimos al estadio blanco aquella mañana de verano sufrimos, pero al final mereció la pena. El Albacete de José Manuel Aira había quedado primer clasificado en Segunda B en el grupo II en la temporada 2016/17, todo parecía de cara para que aquel equipo regresara por la vía rápida al fútbol profesional ya que se había mostrado demoledor en ataque en la fase regular. Aridane y Héctor Hernández resultaron estiletes viendo perforar la portería en más de una treintena de veces. En la eliminatoria de campeones, el Alba quedó emparejado con el Lorca de David Vidal. El conjunto murciano consiguió neutralizar el gol de Dani Rodríguez con un soberbio golazo de Abel Gómez a falta de quince minutos para el final en la ida. El empate a uno favorecía a los del Artes Carrasco y en un ejercicio defensivo enorme se llevaron el premio gordo del ascenso.
Llegamos al momento clave entonces. El Albacete se había ganado una segunda oportunidad por haber quedado primero. En esta segunda ronda le tocó el Atlético Baleares que había eliminado al Toledo en otro duelo tremendamente igualado. En el partido de ida disputado en tierras mallorquinas en el coqueto Estadio Son Malferit donde parecía que se había metido toda la isla, el Alba le puso oficio y un choque de lo más equilibrado José Fran puso por delante a los albaceteños. Ahora curiosamente viste la camiseta del Baleares. Pero en unos instantes finales frenéticos, los de Josico pusieron las tablas en el marcador por mediación de Xisco de penalti.
El partido de vuelta fue no apto para cardiacos y la cosa fue literal. El encuentro disputado por decreto federativo a las 12 de la mañana el 11 de junio de 2017 fue de un sufrimiento extremo. Aquel día Albacete tuvo temperaturas veraniegas muy altas, no solo jugar sino presenciar el choque el partido en las gradas en pleno sol era agobiante. Tanto que algún espectador tuvo que ser atendido por golpe de calor. El Alba comenzó con Tomeu en la portería; Arroyo Gaffour, Delgado y Noblejas en defensa; Iván Sánchez, Rovirola, Dani Rodríguez y José Fran en el centro del campo; arriba completaron el equipo Héctor y Aridane. En la primera parte hubo ocasiones para ambos conjuntos. El Baleares tuvo una contra magnífica que a punto estuvo de ponerle por delante pero el balón acabó en la madera. Aridane Santana también tuvo una gran jugada donde se anticipó en la conducción y chutó a las nubes. Sin embargo, el punto culminante llegó a la hora de partido Rubén Jurado conectó un testarazo impresionante poniendo en ventaja al cuadro visitante. El Albacete tenía media hora para forzar el tiempo extra. Carnicer, Aketxe y Josán salieron al rescate del Alba. Y fue el delantero vasco, que había tenido un papel secundario durante toda la campaña, quien empató la eliminatoria con otro cabezazo que venía de una falta lateral. En la prorroga, lo que vimos fue inhumano, los de equipos desgastados y atenazados, buscando el error del rival. Parecía que el protagonismo lo iban a tener los porteros, pero el canario Aridane provocó el éxtasis en el Belmonte en una mañana histórica. Fue en el minuto 116 en una acción rocambolesca donde las haya, tras un rechazo de Aulestia el meta balear, cuando el potente ariete del Albacete mandó el balón al fondo de las redes en una jugada donde todo el público apretó los dientes para que la pelota entrara.
El Alba las pasó canutas en un enfrentamiento que supo a un ascenso. En la siguiente eliminatoria el conjunto blanco se las vio con el Valencia Mestalla pero eso ya es otra historia.