Escrito por: Hugo Piña
martes, 24.01.2023
El fútbol es para los inteligentes. Y Rubén Albés demostró serlo más que nunca ante un rival que amasa la pelota como ninguno en Segunda. El Albacete jugó su partido menos brillante pero el más elocuente en lo que va de temporada. Había dos planes, tal y como acuñó el propio Rubén después en la sala de prensa.
El Albacete hizo lo que tenía que hacer y punto. Más allá de la polémica de un Eder Sarabia que se quejó amargamente del criterio arbitral. Una acción sobre Dubasin que era cuanto menos naranja y que desde el VAR advirtieron al colegiado principal de la roja. Nada más.
Sarabia quiso empequeñecer el triunfo del Albacete sobre su brillante Andorra. El error es sideral por parte del técnico que sin embargo se ha generado la enemistad de la afición del Alba sobre su persona: tanto en la ida en el Belmonte como ayer en Andorra, el preparador vasco ofreció dudas del Albacete. La realidad es que Albés le ha sacado 4 puntos a Eder y las quejas del preparador del Andorra son estériles.
Con una primera parte aséptica donde las haya y con un 79% de posesión para el Andorra, el Alba dibujó un plan que ejerció no sin sufrimiento. El rival era un señor rival y fruto de ello Higinio salvó el gol local bajo palos en la única ocasión de los tricolores por entonces.
La segunda parte y con uno más en el marcador, el Albacete ejerció su superioridad, marcó y consolidó su excelente situación clasificatoria donde también influyó la fortuna; no me olvido del último balón del Andorra qué el atacante no consiguió empalar con Bernabé batido. Sin embargo, las declaraciones de Eder Sarabia sobraron, así como su tono chulesco y prepotente, lejos de la figura del magnífico entrenador que está demostrando ser.