Incluso cuando no está fino, cuesta mucho ganar al Alba (Opinión)

Escrito por: Bienvenido Picazo

lunes, 27.02.2023

Este empate es, probablemente, el que mejor sabor de boca nos ha dejado de lo que llevamos de temporada, los unos por los otros, siempre nos hemos quedado con un regusto algo amargo, pero las tablas en el Tartiere, además de justas, las podemos considerar tan balsámicas como reafirmantes de un proyecto que parece ya consolidado.

El Real Oviedo, como ya advertíamos todos, mostró sus armas y nos maniató durante buena parte del partido, nos obligó a jugar a lo que ellos proponían y, de no haber sido, porque el Alba tiene mucho empaque, no habríamos arañado el puntazo que nos hemos traído.

Empezamos con brío, pero se nos fundieron los plomos, después, ya en la segunda parte, otro buen arreón, nos confirmó como aspirantes y ahí se acabó todo. Lo cierto,es que cuando el Alba toca, triangula, soba y acelera, pone a cualquiera de los nervios, pero, o bien las bajas, o bien, sencillamente que el rival también juega, por momentos, si no peligrar, sí al menos nos tocó apretar los dientes. No sufrimos, no, pero tampoco pudimos jugar silbando. La Segunda es lo que tiene, hay que fajarse hasta después de duchados, de ahí que debamos ponderar el gran mérito que tiene lo que está haciendo el Albacete Balompié esta temporada. Estamos compitiendo y tuteando a equipos con mucho pedigrí, muy buenos y con muchos dineros.

Contrariamente a sus costumbres, Rubén Albés agitó el banquillo en su totalidad, porque andábamos algo atorados y el movimiento le sentó bien al equipo, en diez minutosel reajuste dio el fruto esperado y ya no hubo más. Los carbayones, tomaron el mando y sólo la fe sujetó el punto que los blancos sudaron con tanto denuedo. La fe, la confianza, la buena autoestima, la humildad, el trabajo, el esfuerzo, todas esas cosas son las que hacen que ganar al Albacete sea tan trabajoso. Albés y su cuerpo técnico, han dotado a los nuestros de energía positiva, para aguantar con solvencia partidos, tan extraños como el de Oviedo. Otras temporadas, sin duda, este duelo se nos hubiese ido lastimosamente, ahora, por mor de la ciencia y la sabiduría, nuestros futbolistas se lo creen y se sienten capaces de salir airosos. Y lo consiguen.

Se antoja prácticamente imposible que descendamos y, si nos quedamos a las puertas de la gloria, tampoco sería un trauma, lo más importante es que, parece que nuestro Alba está vivo, que hay una idea de lo que queremos ser y que los sofocones del pasado, tienen toda la pinta de ser eso: pasado.

El estadio Carlos Tartiere, tiene todo lo que debe tener un buen estadio, pero no termina de deslumbrar del todo.