Relato: «Nochevieja blanca en Budapest»

Escrito por: Fito Díaz

miércoles, 02.01.2013

Hace un par de semanas que un amigo y yo tuvimos la idea: Vámonos lejos, a algún lugar remoto que no conozcamos a pasar la nochevieja en un ambiente divertido y distinto de lo de siempre. Decidimos como destino Budapest. Y desde tierras húngaras os escribo y os deseo un felicísimo 2013.

Allá por 2009 tuve la oportunidad de conocer Italia. En Florencia, comprando una camisa (algunos, quienes sean habituales seguidores de nuestro programa de radio conocerán la anécdota y dirán que me repito) al pasar la tarjeta por el datáfono, el vendedor pudo ver la dirección de mi oficina bancaria en Albacete. Sin mediar otra palabra comenzó a recitar, casi por orden y casi completa la alineación del queso mecánico de Benito Floro ante el asombro de mi familia y mio.

Y anoche, en pleno éxtasis de nochevieja, un par de horas después de dar la bienvenida a este nuevo año ocurrió algo que siento la necesidad de compartir con todos vosotros. Budapest es una ciudad enorme. Gigantesca. De algo menos de dos millones de habitantes pero extensísima en cuanto a distancias. Nos habían recomendado una discoteca donde pasarlo bien después de despedir el año en pleno centro de la ciudad y tomamos el autobús para ir hacia allí.

La población de Budapest parece ser bastante joven. Esta llena de vida universitaria y por lo tanto anoche estaba absolutamente tomada por estudiantes. En el autobús todo eran ruidos, gritos de jubilo. Una torre de babel de mil idiomas juntos mezclándose en perfecta armonía. Y nosotros quisimos poner nuestro granito de arena y empezamos a gritar (barbaridades, por supuesto) en la lengua de Cervantes.

Ante nuestros gritos, un par de jóvenes húngaros se quedaron mirándonos. Eran estudiantes de español y quisieron seguirnos el juego y supongo que aprovechar para practicar. Asi, uno de ellos, que como todo buen joven que aprende un idioma era especialmente ducho en palabrotas se acerco a mi y me grito: “No me jodas! Tu hablas español?”. “Por supuesto “, le seguí la broma: “Que quieres que hable? Soy español!”, “De donde?” pregunto entonces. Y no pude terminar la frase.

“Bueno, soy de Albacete. Una ciudad de tamaño medio entre Madrid y Val…”

“Conozco Albacete!” me interrumpió mi nuevo amigo. “Ahora tiene un equipo en la segunda división de españa (dijo algo desinformado a este respecto) pero hace unos años estuvo en primera división”. No podía dar crédito a lo que estaba oyendo, y el húngaro continuó hablando: “Visten de blanco, verdad?”. Me preguntó.

Siguiendo la broma, no necesité hacerme el emocionado para abrazarle. Y rápidamente saqué el teléfono del bolsillo. Mi intención era grabar un pequeño vídeo en el que el chico contara más o menos lo mismo que me había dicho y así inmortalizar el encuentro y documentarlo para compartirlo con vosotros. Su parada, la siguiente en el trayecto, no lo permitió.

Pero me quedé pensando en lo que a veces reflexionando sobre nuestra situación actual nos decimos incluso entre nosotros, como queriendo darnos ánimos, casi mas para convencernos a nosotros mismos que otra cosa: El Alba ha sido muy importante para nuestra ciudad, mucha gente nos ha conocido a través del fútbol y aunque sea solo por eso no podemos permitir que desaparezca.

Solo quiero que sepáis que esa sensación o ese pensamiento que a veces evocamos es absolutamente real. Yo he podido expermentarlo por segunda vez en mi vida en el extranjero. La primera vez en tierra de futbol, la segunda vez en un país en que nuestro deporte rey es mas bien minoritario, lo que creo que hace la anécdota aun mas significativa. Ánimo a todos los que os esforzáis. Los que ponéis un granito de arena comprando una accion, organizando una concentración, intentando hacer a nuestro Alba tendencia en twitter. Merece la pena. Vuestro esfuerzo no cae en saco roto. Muchas gracias por haber hecho durante todos estos años un poco más grande y un poco mas conocida nuestra ciudad.

John Lennon dijo una vez (y levantó una gran polvareda con ello) que los Beatles eran mas populares que Jesucristo. Seguramente se le malinterpretó. No quisiera que ocurriera lo mismo si digo que alrededor del mundo, se conoce mas a nuestra pequeña ciudad por unos cuantos hombres de los de verdad que una vez vistieron de blanco que por la mismísima obra cumbre de la literatura española y puede que mundial. El Alba es mas popular que el mismísimo Quijote.

Un grandisimo abrazo a todos los albacetistas desde la capital de Hungría. Que terminéis de pasar unas felices fiestas y que 2013 nos devuelva a nuestro sitio deportivo y la ilusión por presumir de el un día en cualquier lugar del mundo.