Escrito por: Alejandro Sánchez

jueves, 07.02.2013

Un artículo de opinión siempre tiene para mi poca experiencia como redactor de este tipo de columnas, sabiendo que seguramente con muchos de vosotros no exista un consenso y sean contrarias o como mínimo no muy parecidas a las opiniones de los que ahora estáis leyendo.

Últimamente se puede sentir la sensación de pesimismo por la situación económica y deportiva del club. El tiempo que lleva la ampliación de capital no ha dado los frutos (ni mucho menos) esperados, viendo como muchos de los ex del Alba, consejeros, presidentes, jugadores, entrenadores… que han pasado por el club no han respondido a la llamada de éste, pero creo que no es momento de criticar ni hablar mal de nadie, aunque ellos mismos se pongan a “repartir” por todos lados sin mirar después su ombligo. Ahora lo que toca es mirar hacia adelante y juntarnos los que estamos, los que queremos al club y los que queremos que el Albacete Balompié siga.

Principalmente son tres partes, aficionados, equipo y trabajadores del club. Empezamos a hablar de los jugadores, creo que se está viviendo una mala racha del equipo, es cierto que puede ser el arranque de la segunda vuelta menos deseado pero también es verdad que aún así el Alba sigue con opciones más que reales de pelear por los puestos de arriba. Así como existen las malas, seguro que pronto entraremos en una dinámica mucho más positiva, mi mensaje va a ser el mismo, apoyemos ahora y ya después con el tiempo se criticará a quien se tenga que criticar. En este partido, ante el Jaén, se está hablando más del día del club que de lo importante que puede llegar a ser en el devenir del campeonato, sabemos cuál es la situación económica de sobra, pero también, se sabía cuando uno adquiere el Abono Blanco que tendría que pasar dos veces por taquilla, las opciones de retrasar este día del club para otro partido sería a mi entender, equivocado, porque si no es un día como el del domingo ante el líder de la categoría como el partido idóneo no quisiera ver si viniera el quinto por la cola y entonces se decidiera hacerlo.

Cuando llegue la hora del partido, sólo pido una cosa, vamos a animar al Alba, olvidándonos de la clasificación y de los partidos anteriores, durante esos 90 minutos con los 11 que nos representan, y después cuando el árbitro dé el partido finalizado si hay que pitar se pita, pero mientras que el balón ruede, estemos con ellos, así será la mejor forma de ayudar a los jugadores con nuestro apoyo. Sé que decirlo es fácil y luego en el campo con los nervios es más complicado, pero así será más fácil para nuestros jugadores sacar los 3 puntos que si los pitamos desde el primer fallo.

No quisiera alargarme pero tampoco quiero dejar en el tintero un tema que para mí  es muy importante, y es el tema de directiva y empleados del club. En los años de historia del club, o al menos desde que yo nací no recuerdo ningún momento más delicado que en el que nos encontramos ahora mismo, y si es difícil para los aficionados que no trabajamos para el Alba sé que para los que sí lo hacen día a día debe ser mucho más. Hablando con gente, amigos, conocidos que están al tanto de lo que pasa día a día escuchas críticas y algunas cosas que realmente no compartes. A mi entender, y no es que sea yo precisamente un fiera de gestiones de un club deportivo, se está haciendo todo lo que se puede, y más incluso, voy a permitirme poner un ejemplo: el presidente Aurelio Milla, posicionado como máximo mandatario en el peor momento posible, y siempre ha dado la cara, ante medios de comunicación, dando ruedas de prensa que a todos nos han puesto los pelos de punta, hablando con los jugadores semanalmente, “partiéndose” la cara por el club dejando sus quehaceres en su vida laboral y personal a un lado haciendo todo lo posible y está en su mano por cariño a este equipo, a este club, con una buena cara siempre y cordial, lo que otros muchos ya hubieran querido.

Por eso mi petición es la misma, rememos todos hacia el mismo lado, y no cambiemos de dirección continuamente, vamos a hacer todo lo posible por llegar a la orilla, que aunque está lejos y hay mareada tenemos buenos brazos y energía de sobra para hacerlo, pero todos juntos.