Escrito por: Antonio Martínez Santos
viernes, 08.02.2013
Fumando espero dice la canción. No sé si fumando pero más de uno aún está esperando que el milagro se le aparezca. Un milagro que para mi ya se ha producido, que ha sido el ver a la afición responder más allá de sus posibilidades y obligaciones.
Los aficionados son los que han tirado del carro hasta la fecha. Ellos son los que bombardearon las redes socales con un hashtag que también otro aficionado comenzó a mover (no fue una idea del club), ellos fueron también los que organizaron una concentración en la plaza del Ayuntamiento, ellos han sido los que han organizado viajes para arropar al equipo en esta Segunda B que tanto quebraderos de cabeza está dando, ellos son los que han renunciado a sus pequeños caprichos para dar 60 euros al club de sus amores si pedir nada a cambio, ellos son los que se han sacado un abono y ellos son los que a pesar de las derrotas, del juego o de la climatología siguen yendo al Carlos Belmonte.
Según los datos de Aurelio Milla, más del 50% de los acciones suscritas en estos meses pertenecen a los aficionados. Chapeau. Un dato que vuelve a demostrar la realidad de este club. Y es que esperar a que vengan a rescatarte por ser el Albacete Balompié no es la solución. Después de más de 2 meses desde que se iniciara la tercera fase de la ampliación de Capital el club no ha sabido trasladar el mensaje más allá de los seguidores habituales, han sido demasiado rígidos y con poca cintura con lo que tenían entre manos. Si el club tiene de lema “tu humildad te hace grande” y se insiste en que el fútbol le debe algo al Alba, algo falla. O lo uno o lo otro.
Ahora sólo queda una bala. La de esperar que el equipo ascienda. ¿Presión? No, realidad.