Escrito por: Rodrigo Quero
jueves, 10.04.2025
Pocos partidos dejan imágenes tan emotivas como las que se vivieron el pasado viernes en Castalia. Jaume Costa, el veterano lateral izquierdo del Albacete Balompié, volvió al once titular y lo hizo dejando huella. No solo completó 66 minutos a gran nivel, sino que además firmó su primera asistencia de la temporada, en una acción que supo a redención.
La jugada fue de pillo. De experiencia. Jaume cazó un balón suelto dentro del área rival, levantó la cabeza y sirvió un pase medido para que Christian Kofane empujara a placer. Fue el 2-2 y una celebración especial. Porque si alguien merecía una alegría, ese era él.
La temporada del ex del Villarreal no ha sido fácil. Aquel 6 de octubre, la fractura de peroné sufrida ante el Córdoba marcó un antes y un después. Su recuperación ha sido larga, complicada, con recaídas, y eso le ha impedido tener continuidad. Hasta ahora solo había disputado 8 partidos, con escasa participación, y tras volver como titular ante el Cádiz en la jornada 29, tuvo que parar de nuevo.
Reapareció brevemente contra el Mirandés en la jornada 33 y, por fin, este viernes volvió a la titularidad. Lo hizo en parte por las múltiples bajas defensivas del equipo, pero también por méritos propios. En Castalia se vio a un Jaume comprometido, con ganas, generoso en el esfuerzo y que terminó fundido tras una hora de mucho trabajo.
La imagen del gol fue el reflejo del respeto que se ha ganado en el vestuario. Tras el tanto de Kofane, varios compañeros fueron directos a abrazarle. El propio goleador quiso hacerle el gesto de «limpiarle la bota», pero Jaume, entre sonrisas, lo rechazó y lo fundió en un abrazo. Fue más que una asistencia. Fue una recompensa tras muchos meses de sufrimiento.
Aún no está al 100%. Pero este partido puede marcar un punto de inflexión para un futbolista llamado a ser importante en este tramo final de temporada. Porque cuando Jaume Costa está bien, el Albacete lo nota.