CRÓNICA | Kofane desata la locura en el Belmonte (3-2)

Escrito por: Rodrigo Quero

domingo, 11.05.2025

El delantero camerunés firma un doblete en el descuento y tumba al Huesca con una remontada insólita en un final inolvidable para la afición albacetista

El fútbol, caprichoso e impredecible, eligió el Belmonte para escribir uno de esos guiones que se recuerdan durante años. En un partido que parecía condenado al olvido por la pésima imagen del Albacete en la segunda parte, emergió la figura de Kofane que en los minutos 98 y 100, dinamitó el sueño del Huesca y regaló una victoria imposible a un Alba que, aunque salvado, no quiere irse de vacaciones sin dejar huella.

El conjunto de Alberto González, todavía con la herida abierta del 5-1 en Riazor, ofreció una primera mitad digna, intensa y con algunos destellos que recordaban al equipo combativo de jornadas pasadas. Morcillo y Javi Rueda generaron peligro por banda, y Pablo Sáenz firmó un golazo en el 38 tras ganar un duelo aéreo y clavarla junto al palo, justo cuando el partido pedía una chispa. El joven cedido por el Granada abría el camino con un tanto de categoría.

Pero tras el descanso, el Albacete desapareció. El Huesca, que aún sueña con el playoff, impuso su físico, su presión y su necesidad. Lizoain sostuvo al equipo hasta donde pudo, con intervenciones de mérito a disparos de Soko y Villarrasa. Sin embargo, Enrich logró el empate en el 57 y desde entonces el partido fue un monólogo oscense. El Alba se tambaleaba, sin ritmo, sin frescura y sin reacción. El 1-2 de Hugo Vallejo en el 95, con cabezazo tras un centro lateral, parecía poner la puntilla definitiva a un segundo acto para el olvido.

Pero lo que ocurrió después no lo esperaba ni el más optimista. En el 98, tras un córner, Javi Villar remató al palo y Kofane cazó el rechace en dos tiempos para hacer el 2-2. Cuando el Belmonte aún celebraba, el propio Kofane, convertido en héroe, remató con fe y potencia una jugada posterior para firmar el 3-2 y desatar la locura en una grada entregada.

Una remontada tan absurda como maravillosa que deja una sensación imborrable: este equipo, incluso sin nada en juego, sigue siendo capaz de lo más grande. Y en medio del caos, un nombre brilla con fuerza: Kofane, que apunta a despedida, pero lo hace como se despiden los grandes —dejando huella.