Escrito por: 5 más el descuento
miércoles, 30.07.2025
El culebrón del verano entre Riki Rodríguez, el Deportivo de La Coruña y el Albacete Balompié podría estar cerca de su desenlace… o de una incómoda pausa indefinida. El centrocampista asturiano, capitán del conjunto manchego, había sido uno de los grandes objetivos del equipo coruñés para reforzar su medular. Sin embargo, en las últimas horas, el Dépor ha acelerado por José Gragera, del Espanyol, y se prepara para cerrar su cesión, lo que podría dejar al ‘caso Riki’ en punto muerto.
La operación por Riki se había enquistado desde hace semanas. El Albacete se ha mantenido firme en su postura de no dejar salir a su capitán salvo por una oferta de compra que reflejara su importancia deportiva y contractual. El Deportivo, por su parte, ha intentado convencer al jugador y explorar diferentes fórmulas de compra, pero sin llegar nunca a satisfacer las pretensiones manchegas.
Con la inminente llegada de Gragera, un jugador de perfil similar —centrocampista de contención, con capacidad de organización—, todo apunta a que el club gallego ha decidido cambiar de planes. El fichaje del jugador perico cubre esa demarcación que tanto urgía reforzar, lo que deja a Riki en una situación comprometida: ni ha salido del Carlos Belmonte, ni tiene ya garantizado el interés real de Riazor.
En este nuevo escenario, Riki podría tener que afrontar la temporada en Albacete con una afición visiblemente molesta. Una parte de la hinchada no ha digerido bien las informaciones sobre su deseo de salir rumbo a Galicia, viendo en su postura una posible deslealtad al escudo y al vestuario que actualmente capitanea.
Aunque el jugador no se ha pronunciado públicamente, en el entorno del club se percibe que la fractura emocional con el aficionado ya está hecha. En redes sociales, muchos seguidores albacetistas han pedido que, si finalmente se queda, Riki “se gane de nuevo el respeto dentro del campo”. Otros, más tajantes, reclaman su salida inmediata para evitar un ambiente enrarecido en el vestuario.
La llegada de Gragera no cierra la puerta al 100 % para Riki, pero sí obliga al Deportivo a redistribuir recursos y prioridades. Todo indica que los gallegos no volverán a la carga por el capitán albacetista… salvo sorpresa o venta inesperada de otro jugador.
En cualquier caso, lo que parecía una oportunidad deportiva para el jugador puede haberse convertido en un boomerang emocional. El tiempo dirá si la historia se reabre… o si ambos clubes siguen caminos distintos, dejando a Riki en la difícil tarea de recomponer su relación con la afición del Belmonte.