Escrito por: 5 más el descuento
martes, 26.08.2025
Dos jornadas de Liga han bastado para que en el entorno del Albacete Balompié se enciendan las alarmas con respecto a los arbitrajes. Lo que debería ser un inicio de campeonato marcado por la ilusión y las buenas sensaciones deportivas, se está viendo empañado por decisiones arbitrales que han condicionado de forma clara los encuentros ante Almería y Racing de Santander.
En el debut liguero, el conjunto de Alberto González ya sufrió un arbitraje cuanto menos polémico, con jugadas determinantes que mermaron la capacidad de competir de los manchegos. Sin embargo, lo vivido este lunes en el Carlos Belmonte rozó lo desagradable. El colegiado Alejandro Morilla Turrión, debutante en la categoría, firmó una actuación que dejó atónitos a los más de 11.000 aficionados presentes en la grada, mientras el VAR refrendaba decisiones difíciles de comprender incluso tras varias repeticiones televisivas.
La sensación en el albacetismo es que el equipo está compitiendo en desventaja, con una consigna no escrita que parece limitar sus opciones de luchar de tú a tú frente a sus rivales. Jugadas clave, sancionadas de manera desigual, y un criterio errático han dejado al Alba con la amarga percepción de que los colegiados están condicionando en exceso el desarrollo del juego.
El propio cuerpo técnico y la plantilla mantienen un discurso prudente, pero la indignación en la afición es evidente. Nadie pide favores, pero sí respeto y justicia deportiva. En un campeonato tan igualado como la Segunda División, donde cada punto resulta vital, el Albacete no puede permitirse cargar con una losa arbitral que distorsione la competición desde el arranque.
El club y su gente reclaman algo tan simple como fundamental: poder competir en igualdad de condiciones. Si el arbitraje se convierte en protagonista indeseado jornada tras jornada, la Liga pierde credibilidad y el esfuerzo de jugadores y aficionados queda injustamente relegado a un segundo plano.
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