Escrito por: Rodrigo Quero
martes, 16.09.2025
El duelo entre Real Zaragoza y Albacete Balompié dejó una de las jugadas más polémicas de la jornada. En el minuto 70, Saidu remató dentro del área y batió a Lizoain. El meta del Albacete logró sacar el balón bajo palos y la acción continuó como si nada, pero desde la sala VAR advirtieron que el esférico había traspasado completamente la línea de gol. Se detuvo el juego y comenzó una larga revisión.
Lo primero quedó claro: el balón había entrado y el tanto debía subir al marcador. Sin embargo, la jugada no terminaba ahí. El VAR debía analizar quién tocaba el balón en la prolongación previa al remate de Saidu. Si era Insua, jugador zaragocista, la acción quedaba invalidada por fuera de juego de Saidu. Y tras más de cinco minutos de estudio, la conclusión fue esa: Insua había prolongado y, por tanto, el gol quedó correctamente anulado.
La polémica no llegó tanto por la decisión final —que fue acertada—, sino por la forma. En una temporada donde se ha estrenado el SAOT (sistema semiautomático de fuera de juego), sorprendentemente no apareció en el Ibercaja. Las líneas se trazaron manualmente y sin las habituales recreaciones con monigotes que se habían visto en otras jornadas, lo que indignó a la afición local y generó suspicacias sobre la transparencia del proceso.
El colegiado Palencia Caballero también vivió otro momento delicado en la primera parte, cuando señaló penalti por mano de Pepe Sánchez dentro del área manchega. Una decisión que fue corregida tras la intervención del VAR, ya que la acción era totalmente involuntaria. En definitiva, el videoarbitraje terminó siendo clave para que no prosperara un gol ilegal, aunque la ausencia del SAOT dejó un poso de polémica que aún colea.