Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 29.09.2025
El Albacete Balompié firmó este domingo un triunfo memorable en El Molinón, un partido que quedará en la memoria de su afición por la épica, pero que deja más lecturas que celebrar.
Los de Alberto González remontaron un marcador adverso que llegó a situarlos tres goles por debajo en apenas 36 minutos, mostrando carácter y capacidad de reacción, pero también evidenciando grietas que no pueden ignorarse.
Raúl Lizoain fue protagonista involuntario en los primeros compases del encuentro, encajando tres goles en poco más de media hora. Los dos primeros, fruto de errores propios, subrayaron las vulnerabilidades de la portería manchega. En el tercero nada pudo hacer, pero los dos iniciales dejaron en evidencia que la defensa del arco sigue siendo un asunto pendiente: ni Mariño ni Lizoain han logrado consolidarse como muro seguro hasta el momento.
Este tropiezo defensivo no es anecdótico. El Albacete es actualmente el equipo más goleado de la categoría, con 16 goles en contra en siete jornadas, lo que supone una media de 2,28 goles encajados por partido. Un registro que convierte a la portería en un terreno de máxima preocupación y que Alberto González deberá abordar sin demora.
El triunfo, además de su valor moral, pone de relieve que el equipo posee recursos ofensivos y capacidad de reacción, pero el aviso defensivo es claro. Con el mercado de invierno en el horizonte, tanto el cuerpo técnico como Toché tendrán que evaluar si la plantilla necesita refuerzos bajo palos para garantizar que la épica no sea la única arma de supervivencia en la categoría.
Al final, la victoria sabe a gloria en Gijón, pero también deja un mensaje: el Albacete puede ganar partidos, pero si no corrige su fragilidad defensiva, cada triunfo tendrá siempre un precio elevado.