La afición por Mesón el Sol | ¡Honor! También un lunes en León

Escrito por: 5 más el descuento

martes, 07.10.2025

Era lunes, eran las ocho y media de la tarde, y la meteorología otoñal de León no invitaba a mucho más que quedarse en casa. Pero allí estaban. En una esquina del vetusto Reino de León, cerca de medio centenar de valientes con bufandas blancas y alma manchega hicieron lo que llevan haciendo toda la vida: estar. Aunque el partido no regalara goles, sí dejó una imagen imborrable: la del aliento constante de los aficionados del Albacete Balompié, que una vez más demostraron que el sentimiento no entiende de calendarios, ni de kilómetros, ni de resultados.

Con varias peñas organizadas desde la capital y desde otras localidades de la provincia, y con un buen puñado de seguidores que residen en zonas cercanas a León —Asturias, Palencia, Zamora o incluso Galicia—, el Alba no estuvo solo en territorio ajeno. Porque hay cosas que no se negocian, y la presencia de la afición albacetista es una de ellas.

Una hinchada que no sabe fallar
A menudo, cuando se habla de grandes aficiones, se miran las cifras en casa. Pero el verdadero termómetro de la fidelidad se mide lejos del Carlos Belmonte. Un lunes laborable, en una jornada entre semana y con el equipo aún buscando su mejor versión, 50 gargantas se hicieron oír en León. Gritaron, animaron, cantaron… y, sobre todo, acompañaron. Porque el fútbol, más allá de lo que ocurre sobre el césped, también va de eso: de estar.

A veces se gana, a veces no. Pero cuando la grada acompaña incluso en los momentos menos cómodos, todo se iguala un poco. Y aunque el marcador final fue un 0-0, el mensaje que dejó la afición del Alba fue rotundo: este equipo nunca viaja solo.

Los jugadores lo supieron y lo agradecieron. Al final del encuentro, varios futbolistas se acercaron a esa pequeña pero ruidosa zona visitante para devolver los aplausos. Porque en partidos grises, el color lo pone la grada. Y en León, la afición del Alba pintó el lunes de blanco y pasión.

No fue la noche más brillante en lo deportivo, pero sí otra muestra del compromiso de una hinchada que acompaña con convicción y orgullo. Desde grandes desplazamientos organizados hasta pequeñas caravanas improvisadas, el sentimiento por el escudo viaja, se multiplica y se contagia.

Una lección más desde la grada
En tiempos de fútbol televisado, horarios complicados y desconexión creciente entre gradas y despachos, ver a medio centenar de albacetistas dejarse la voz en León un lunes por la noche es una pequeña lección de amor por los colores. Y eso, gane o empate el equipo, siempre es una victoria.

MESÓN EL SOL

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