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domingo, 12.10.2025
El Carlos Belmonte vivió este domingo un momento cargado de nostalgia y emoción. En el partido entre el Albacete Balompié y la AD Ceuta, el estadio volvió a escuchar un apellido que marcó una época dorada en el club: Zalazar.
El protagonista fue José Luis Zalazar, hijo del mítico futbolista uruguayo que maravilló en los años noventa con su talento y su pierna derecha inolvidable. En esta ocasión, el apellido regresó al Belmonte desde el bando rival, pero fue recibido con el cariño y respeto de toda la afición manchega.
El joven mediapunta del Ceuta, titular en el encuentro, fue aplaudido desde la grada en varios momentos del partido. Muchos aficionados, que todavía recuerdan las hazañas de su padre con la camiseta del Alba, reconocieron en el hijo no solo la herencia del apellido, sino también un estilo de juego que evoca a aquel futbolista que hizo soñar a toda una generación.
José Luis, de 27 años de edad, mostró personalidad, calidad técnica y carácter competitivo, demostrando que su nombre propio ya empieza a abrirse paso más allá del recuerdo familiar. Su actuación en el Belmonte, pese a vestir otros colores, dejó huella en una tarde que tuvo sabor a reencuentro.
Durante la semana previa al partido, Zalazar hijo concedió varias entrevistas en las que confesó su cariño por el Albacete y su deseo de vestir algún día la camiseta blanca:
“Sería muy especial jugar en el Albacete, por lo que significa para mi familia y por todo lo que vivió mi padre allí. Es un club al que le tengo un enorme respeto y afecto”, aseguró.
Sus palabras no pasaron desapercibidas entre la hinchada, que ya fantasea con la posibilidad de ver a otro Zalazar defendiendo los colores del Alba. Si su progresión continúa al ritmo actual, esa posibilidad podría dejar de ser un sueño lejano.
El apellido Zalazar está escrito con letras de oro en la historia del Albacete Balompié. El padre, ídolo indiscutible de los años noventa, fue uno de los grandes artífices del histórico “Queso Mecánico”, símbolo de una época irrepetible. Tres décadas después, su hijo ha vuelto a pisar el mismo césped, despertando recuerdos y emociones entre quienes vivieron aquellos años mágicos.