Escrito por: Carlos Gómez
domingo, 26.10.2025
El Carlos Belmonte vivió un absoluto bochorno en la tarde de ayer, en muchísimos sentidos.
El primero de ellos es el futbolístico. El Albacete Balompié no se encontró en su propia casa ante el Córdoba CF, que marcó tres goles ante la pasividad y los errores de la defensa del cuadro manchego, dejando a Jon García y Javi Moreno como los señalados de la contienda. Los centrales albacetistas tuvieron mucho que ver en los tres goles que recibió Raúl Lizoain.
En el primer tanto, un intento de cesión de Javi Moreno hacia Lizoain de cabeza terminó en un córner concedido en contra; ese mismo saque de esquina lo aprovechó Rubén Alves para marcar.
A los pocos minutos, Jon García, que estaba totalmente solo, atacaba un balón de cabeza en el centro del campo, fallando de forma calamitosa en la medida de los tiempos y precisión, dejando correr el balón a su espalda. Javi Moreno también falló al intentar despejar y Adrián Fuentes se plantaba solo ante Raúl Lizoain, marcando el segundo.
En el último tanto, Javi Moreno intentó anticiparse a Adrián Fuentes para cortar un balón prometedor. El asturiano falló y Fuentes volvió a encarar solo a Raúl Lizoain, batiendo al canario en el mano a mano.
Todos estos errores llevaron al otro bochorno, el de los pitos a los propios jugadores del Albacete Balompié. Jon García fue el primero en recibirlos por el grave error en el segundo gol visitante. Por momentos, la afición del Albacete consiguió tapar los pitos por aplausos hacia el vasco, pero nuevos errores en defensa propiciaron que los aplausos desaparecieran y los pitos incrementaran. Otro jugador que recibió pitos por parte de su propia afición fue Javi Villar, el centrocampista perdió una cantidad de balones inusual en él, siendo uno de los objetivos de la afición tras el cabreo. El propio Villar también mostró su enfado dándole una patada a una botella tras ser cambiado, ‘recordando’ a Fidel la pasada campaña.
No es normal ver al Carlos Belmonte pitando a sus propios futbolistas en pleno partido, cosa que tampoco gustó a buena parte de la afición, que intentó hacer olvidar los pitos con los aplausos momentáneos a sus jugadores.