Escrito por: José Montoya
domingo, 26.10.2025
Hay veces que no sabe ni que escribir. Sobre todo, en partidos como el de hoy; no sé ni por dónde empezar, lo confieso. Voy a intentarlo. Lo afirmo.
Hay un síndrome en psicología, conocido como el de “Revértigo”. Revértigo, término que se acuña en la Serie “Como Conocí a Vuestra Madre”. Significa que una persona cuando ve a alguien de su pasado, se comporta de igual manera como cuando tenía contacto con ella. En la serie se aclara que el término psicológico real es “Regresión asociativa”. No me niegues, querido lector que “revértigo” tiene más gancho que “regresión asociativa”. Tuve muchos de estos viendo el Albacete- Córdoba el sábado.
Recuerdo que al inicio del mercado de verano, el Córdoba fue de los primeros equipos en reforzarse: recuerdo comentarios del tipo: “se refuerzan con jugadores de dos categorías por debajo” (Dalisson del Pontevedra, en 2RFEF), Carracedo (Ya estaba en el Córdoba Club Fútbol, en 1RFEF con los califales y venía del Linares Deportivo). “No fichan gente con experiencia en Segunda). Moraleja para los ojeadores de Twitter: “Nunca subestimen al fútbol modesto español. En estas categorías se encuentran jugadores que serán futuro de Segunda (Y Primera). Ahora bien: hay que tener ojo, y “patearse o verse” los ochenta y cinco partidos de Primera y Segunda RFEF. Digo que hay que tener ojo, porque buscando “Dalissons” o “Carracedos”, se puede acabar encontrando “Nahueles Arroyos” (y ojo que Nahuel Arroyo en los últimos años ha acumulado buenas temporadas en Segunda y Primera RFEF). He escrito “Nahuel Arroyo” y me ha venido a la cabeza Liberto Beltrán. Liberto Beltrán: otro de los que su oportunidad en Segunda, con nuestro ‘Alba’ le llegó demasiado pronto. Ahora (estoy hablando de 2025) Beltrán sí que podría ser también un refuerzo para nuestro Alba. Aunque viendo el nivel que muestra Jon Morcillo; sería suplente. O eso creo.
Sobre el partido: poca cosa que contar. Decirque he sufrido varios episodios de regresiones asociativas, mientras veía el partido. He regresado, sin máquina del tiempo, a Diciembrede 2007: el Alba perdía 0-3 en casa, con las peores sensaciones posibles. Tres goles en los últimos minutos de Sergio Rodríguez, Pablo Casar y David Aganzo. Ponían una de las puntillas al Albacete de Enrique Hernández. De ese partido, dos cosas fueron de lo más comentadas. El malogrado Director Deportivo, Máximo Hernández (QEPD), sonreía a los aficionados que protestaban por la confección de la plantilla. El presidente, Ubaldo González Garrote, se marcaba un “Pedro Sánchez en Paiporta”. Creo que sabrán a lo que me refiero.El portero que encajó los tres goles es paisano mío: Javi Martínez, es de Tarancón (Cuenca). Dejó este mundillo demasiado pronto, y se metió a bombero.
Segunda regresión asociativa. Esa misma temporada. Mayo de 2008: El Córdoba visitaba el Carlos Belmonte. Gracias a una promoción de la Directiva (parte de “Bandera Blanca” fue nefasto, pero hay que reconocer que este tipo de cosas se les daba bien. Cierta Directora de Marketing, y que se borró la cuenta de Twitter, debería de tomar nota. Aunque sé y reconozco, que no me hará ni caso) se logró meter a once mil espectadores en el campo. Aquel partido se perdió por 0-1 con un gol con la mano de José Luis Acciari; un mito del murcianismo.
En cuanto el árbitro pitó el final de aquel partido, una sensación planeaba en el aire; el Alba bajaba a Segunda B. Al final, se obró el milagro: el equipo se salvó ante la UD Las Palmas. Hay que decir que lo hizo de aquella manera, porque los canarios se presentaron con nueve bajas “por decisión técnica”. No tengo pruebas, y no me voy a aventurar a decir más… pero lo dejo en el aire.
¿Y del partido qué? Solamente decir que es increíble que una única baja (la de Pepe Sánchez) cambie tanto la actitud (con c). No me refiero a la aptitud (con P) de esa tienen de sobra. La actitud es lo más básico de un futbolista profesional. Hoy “algunos” no la han tenido.
Hoy lo fácil es atacar al entrenador. Pero hay que mirar un poquito más arriba. Al DirectorDeportivo. Alberto, es un entrenador que hace lo que puede con los mimbres que tiene. Pedir sus dimisión… de momento, es suicida. En fín; lo dejo aquí.
Me despido de mi esquina, vuestra esquina… hasta la semana que viene.