Escrito por: Rodrigo Quero
lunes, 27.10.2025
Vuelve la Copa del Rey y con ella los fantasmas del pasado. El Albacete afronta este martes su primer partido entre semana de la temporada, correspondiente a la primera ronda copera, con la obligación de cambiar la imagen ofrecida en los últimos años. Las eliminaciones prematuras ante rivales muy inferiores aún escuecen en el recuerdo reciente del aficionado albacetista.
Y es que el conjunto manchego acumula dos temporadas consecutivas cayendo a las primeras de cambio frente a equipos de Segunda Federación, dos categorías por debajo. En la pasada edición, el Alba fue eliminado por el CE Europa (2-1), en un partido en el que apenas compitió. Un año antes, la historia se repitió en Terrassa, donde el 1-0 ante el conjunto catalán supuso otro duro golpe para un equipo que, militaba en Segunda División y debía imponer su jerarquía.
Si echamos la vista un poco más atrás, en la temporada 2022/23, el Albacete también rozó el desastre. En su estreno copero ante el Huétor Tájar, de Tercera Federación, el partido se fue a la prórroga y acabó 0-3, pero el sufrimiento fue innecesario ante un rival semiprofesional. En esa edición, el equipo lograría llegar hasta la segunda ronda, cayendo entonces ante el UD Logroñés, que también se encontraba en apuros en Primera Federación.
Este curso, el rival será la UD San Fernando, de Tercera Federación, tres categorías por debajo. A priori, un enfrentamiento cómodo para los de Alberto González, pero las últimas experiencias obligan a la prudencia. Además, el equipo llega tras una derrota en casa ante el Córdoba (1-3) que ha frenado su buena racha liguera.
El mensaje está claro: no hay margen para otro tropiezo. La Copa del Rey puede ser una oportunidad para dar minutos a los menos habituales, pero sobre todo debe servir para lavar la imagen de los últimos años y demostrar que este Albacete ha aprendido de sus errores.