Screenshot
Escrito por: 5 más el descuento
domingo, 25.01.2026
El Valladolid–Albacete no estuvo exento de polémica arbitral. En un partido marcado por la tensión competitiva y la igualdad, el foco se desplazó justo antes del descanso hacia una acción que volvió a poner en cuestión el criterio del VAR y su aplicación desigual a lo largo del encuentro.
Corría el minuto 44 cuando, en un córner a favor del conjunto pucelano, se produjo un rifirrafe dentro del área entre Javi Moreno y Juanmi Latasa. La acción, compleja y cargada de matices, terminó siendo revisada por el VAR tras el aviso al colegiado Rafael Sánchez López.
Las imágenes muestran cómo Latasa golpea primero a Javi Moreno en la cara, una acción clara que incluso provoca sangre en el jugador del Albacete. Instantes después, en plena tensión del forcejeo, Moreno responde con una patada en la pierna del delantero vallisoletano. Dos acciones consecutivas, ninguna aislada, y ambas fruto de un contexto previo que el fútbol lleva décadas resolviendo con criterio… hasta que apareció el VAR.
Desde la sala, con Cáparros Hernández al frente, se instó al árbitro principal a revisar un posible penalti, una decisión que sorprendió —y enfadó— al banquillo y al entorno del Alba. No tanto por la revisión en sí, sino por el agravio comparativo con otras acciones del encuentro, especialmente unas manos clarísimas de Juric dentro del área del Valladolid que no fueron ni siquiera revisadas.
Ahí radica el problema. Si el VAR decide intervenir, debe hacerlo con coherencia y uniformidad, no de manera selectiva. Avisar al colegiado en una jugada tan interpretativa, cuando se habían pasado por alto acciones mucho más objetivas, carecía de sentido y terminó por generar una sensación clara de perjuicio para el Albacete.
Por fortuna para los de Alberto González, la acción no tuvo consecuencias mayores y el partido no volvió a verse condicionado por decisiones arbitrales. El Alba supo aislarse del ruido, mantuvo la concentración y acabó llevándose una victoria de enorme mérito en Zorrilla.
Pero la sensación permanece: el VAR volvió a ser protagonista sin necesidad, y esta vez, cayó del lado equivocado. Un recordatorio más de que la tecnología no siempre mejora el fútbol si no va acompañada de criterio, valentía… y memoria reciente.