La grada de animación hace un llamamiento: el Belmonte quiere empezar a ganar al Barça desde el final ante el Zaragoza

Escrito por: Rodrigo Quero

viernes, 30.01.2026

La grada de animación del Carlos Belmonte ha lanzado una propuesta clara para empezar a jugar el partido del martes antes incluso de que llegue: que, pase lo que pase ante el Zaragoza, nadie se marche corriendo y el estadio se quede unos minutos más para empujar al equipo rumbo a la cita histórica de Copa contra el FC Barcelona.

El mensaje, difundido desde la propia grada, apela a la comunión que se está generando en las últimas semanas entre plantilla y afición. Con la intención de aprovechar el estado del equipo y la cada vez más fuerte unión con la afición, quieren empezar ganando el partido del martes desde el final de éste contra el Zaragoza. Todo aquel que de normal sale rápido del Belmonte que esta vez se quede, para darle un extra más a los jugadores ya que quedarán 3 días hay para la batalla en cuartos de final de Copa del Rey.

La idea es sencilla: transformar el final del partido ante el Zaragoza en el primer impulso emocional de la eliminatoria. Un gesto corto en tiempo, pero potente en significado. Quedarse, cantar y hacer sentir a los jugadores que el Belmonte ya está listo para una noche grande. La grada anima especialmente a ese sector de público que suele abandonar el estadio nada más pitar el árbitro, para que esta vez aguante un poco más y forme parte de un momento que puede marcar el tono de la semana.

El plan pasa por unir a todo el estadio en el cántico de “somos un equipo…”, habitual desde la grada de animación, y convertirlo en un mensaje colectivo: la afición estará con los suyos desde ya, sin esperar a que llegue el martes. Da igual el resultado del choque liguero; la intención es que el equipo sienta un plus de respaldo cuando apenas quedarán unas horas para preparar la “batalla” de cuartos.

Porque lo del martes no es un partido más. Recibir al FC Barcelona en Copa, en cuartos, en el Belmonte, es de esas noches que quedan en la memoria del club y de la ciudad. Y la grada quiere que esa historia empiece a escribirse desde mañana mismo: con un estadio que no se vacía, con un equipo que mira a la grada y ve a los suyos, y con una unión que, según el propio sentir del albacetismo, sigue creciendo.