Escrito por: 5 más el descuento
miércoles, 11.02.2026
El Albacete Balompié regresó de Riazor con una derrota en el marcador, pero con algo mucho más profundo clavado en el sentimiento colectivo del albacetismo: una indignación monumental. Días después del partido ante el Deportivo, la actuación arbitral de Eder Mallo y del VAR sigue generando debate, enfado y una sensación de agravio que no se diluye con el paso de las horas.
El encuentro del pasado domingo ya es recordado en la capital manchega como uno de los mayores atropellos arbitrales sufridos por el Alba en los últimos años. Tres acciones, tres decisiones erróneas y tres golpes directos al equipo de Alberto González.
La primera llegó en el minuto 44. Víctor Valverde anotó el que suponía el 1-1, un tanto que cambiaba por completo el guion del partido antes del descanso. Sin embargo, Eder Mallo decidió invalidarlo en una acción que posteriormente el propio CTA ha corroborado como error arbitral. Del posible empate al 2-0 apenas minutos después, tras un autogol de Javi Villar. Un giro devastador.
Ya en la segunda mitad, el colegiado volvió a ser protagonista al no señalar un penalti claro sobre José Carlos Lazo nada más arrancar el segundo tiempo. El contacto fue evidente, pero ni el árbitro ni el VAR consideraron oportuno intervenir. Otra oportunidad perdida para reengancharse al partido.
Y cuando el encuentro agonizaba, llegó la tercera acción polémica. En el minuto 90, Agus Medina cayó dentro del área tras una acción punible. Lejos de señalar la pena máxima, Eder Mallo interpretó simulación y amonestó al jugador del Alba. La incredulidad fue total. La sensación de indefensión, absoluta.
Todo ello, además, con un elemento añadido que encendió aún más los ánimos: el visionado en el videomarcador de Riazor de algunas acciones polémicas, un hecho que desde el entorno manchego se considera una forma de presión ambiental impropia y que, lejos de ayudar, contribuyó a tensar todavía más el contexto del partido.
La Real Federación Española de Fútbol ha incoado un expediente extraordinario para analizar lo sucedido, con el objetivo de evitar que Riazor se convierta en territorio hostil para el Albacete por decisiones arbitrales de este calibre. Asimismo, todo apunta a que Eder Mallo no dirigirá al conjunto manchego durante un tiempo.
En Albacete no se habla de derrota. Se habla de agravio. De tres errores que condicionaron un partido. De una actuación arbitral que dejó huella. Y de un equipo que, más allá del resultado, siente que fue castigado de manera desproporcionada en uno de esos encuentros que quedan marcados en la memoria colectiva.