Escrito por: Rodrigo Quero
sábado, 14.02.2026
El Albacete recibe el domingo al Sporting con un precedente reciente que todavía escuece en Gijón. En su rueda de prensa, Borja Jiménez reconoció abiertamente que su vestuario tiene marcada la primera vuelta (3-4) como un punto de “revancha”: por cómo se dio aquel partido, por el desenlace y por el convencimiento interno de que esta vez quieren “darle la vuelta” a la historia.
Pero el discurso del técnico sportinguista no se quedó solo en lo emocional. Borja situó al Alba en el escalón de los rivales grandes de la categoría, tanto por plantilla como por el momento competitivo: elogió el recorrido copero reciente (eliminando a dos equipos de Primera y compitiendo ante el Barça) y dejó claro que espera un Albacete “reconocible”, fiel a lo que le está funcionando en las últimas semanas pese al último tropiezo.
Borja Jiménez fue directo al hablar del Albacete actual: un equipo que, según su lectura, “se ha reinventado” tras el cambio de sistema y que ha sabido sostener su rendimiento incluso sin piezas que considera determinantes. En ese punto mencionó dos nombres: Riki y Morci.
Sobre Riki, subrayó que era un futbolista importante en la plantilla —no solo esta temporada—, aunque matizó que en la mejor racha reciente del Alba ya no estaba teniendo el mismo peso por el ajuste táctico y por la situación de mercado. Aun así, insistió en que el Albacete ha respondido bien, se ha reforzado “muy bien” y cuenta con recursos para mantenerse competitivo.
El entrenador del Sporting, además, lanzó un elogio que en Albacete se entiende como aviso: recordó que el Alba ha sido capaz de ganar a rivales de entidad (citó Celta, Madrid y Valladolid) y que ve una plantilla equilibrada, con facilidad para hacer gol y con profundidad tras incorporar “un gran número de futbolistas”.
En el análisis de estilo, Borja Jiménez dejó un apunte que encaja bastante con lo que está viendo el Belmonte: el Albacete está terminando muchas jugadas en centros, y lo hace con “un número importante de jugadores” atacando la zona de remate. Según explicó, no lo interpreta como un equipo de extremo puro de uno contra uno, sino como una consecuencia del modelo: con jugadores abiertos en última línea y una estructura que empuja a finalizar por fuera.
A partir de ahí, señaló una de las claves tácticas del domingo: las vigilancias ofensivas. Para Borja, el Alba junta gente por delante del balón y eso puede abrir escenarios para correr (también para el Sporting), del mismo modo que cuando defiende puede acumular por detrás para salir por fuera tras robo. En resumen: partido de ida y vuelta potencial, donde el control de las transiciones puede decidir más que la posesión.
En lo extradeportivo, Borja también habló de la protesta del Albacete por los arbitrajes. Su postura fue quitarle hierro: lo ve como parte “natural” del fútbol (opinar cuando crees que algo ha sido injusto) y también como algo natural que los árbitros se equivoquen, igual que lo hacen jugadores y entrenadores. Dijo que no cree que vaya a afectar a lo que pase el domingo.
Además, explicó su propia sanción por tarjetas y cómo la gestionará: dirigirá el partido desde una cabina/zona elevada y trasladará la información a su segundo, Álex Martínez, con quien trabaja desde hace años y con quien asegura tomar decisiones de forma consensuada. Para él, estar arriba no cambia nada… o incluso le permite ver mejor.