Escrito por: Carlos Gómez
lunes, 16.02.2026
El partido entre Albacete y Sporting de Gijón, que terminó en empate, estuvo marcado por una jugada tan extraña como intensa. En una conexión de pases totalmente normal entre los defensas del Albacete, Javi Villar quiso retrasar el esférico a Mariño, portero albacetista, sin tener demasiada idea de dónde estaba colocado su guardameta. El resultado fue que Mariño tuvo que evitar, con la mano, un gol en propia de Villar. El mal menor de la situación fue la cesión que señaló Muresan Muresan, así el Sporting tuvo una clarísima ocasión mediante un disparo indirecto desde dentro del área pequeña del Albacete.
A pesar de la cercanía entre el balón y la portería, Javi Moreno rechazó el disparo y el balón no entró en la portería. Sería Dubasin quien, más tarde, sí anotaría el empate desde los once metros.
Tras el partido, algunos jugadores del Sporting pidieron la expulsión de Mariño, pero el reglamento es claro, «un portero no debe ver la amarilla o la roja por tocar el balón con la mano dentro de su área pequeña», aún siendo una cesión.