Escrito por: Rodrigo Quero
jueves, 26.02.2026
El Albacete Balompié aparece como el segundo equipo más beneficiado por el VAR en LaLiga Hypermotion según una clasificación elaborada por Archivo VAR, una cuenta y web especializada en revisar el arbitraje y catalogar aciertos y errores. Ese dato, de primeras, choca con la sensación instalada en el entorno blanco: la de un equipo que esta temporada se ha sentido castigado en demasiadas decisiones, hasta el punto de que el club llegó a emitir un comunicado mostrando su malestar.
La tabla difundida por Archivo VAR coloca al Racing de Santander como líder con cuatro acciones consideradas favorables, seguido por el Albacete con tres. Tras ellos aparece un grupo con dos episodios: Málaga, Deportivo de La Coruña, Real Valladolid, Córdoba y Leganés. El listado continúa con clubes con una incidencia: Real Zaragoza, Huesca, Almería, Castellón, Granada, Cultural Leonesa, Las Palmas, Ceuta y Cádiz.
La clave, sin embargo, está en qué mide exactamente esta clasificación. Archivo VAR no habla de “decisiones arbitrales” en general ni de un balance completo de aciertos y errores durante los 90 minutos, sino que contabiliza acciones concretas en las que, a su juicio, el VAR se equivoca y el desenlace termina favoreciendo a un equipo. El propio método se centra en supuestos como goles anulados o validados de forma errónea, penaltis señalados o no señalados de manera incorrecta, rojas directas bien o mal mostradas y confusiones de identidad.
Por eso, el debate no debería quedarse en el titular llamativo. Que el Albacete figure arriba en un ranking de “errores favorables del VAR” no invalida que también haya sufrido decisiones discutidas, ni necesariamente contradice la sensación de agravio acumulado que se vive en el Belmonte. Lo que sí hace es añadir una capa incómoda: obliga a separar el enfado legítimo por acciones concretas del relato global, y a preguntarse si el problema es “contra quién” van los errores o, más bien, la falta de un criterio estable en intervenciones que deberían reducir la polémica, no cambiarla de forma imprevisible.