Escrito por: Rodrigo Quero
jueves, 26.02.2026
La previa del Albacete–Almería de mañana viernes dejó, además del análisis puramente deportivo, un nombre propio inevitable: Morcillo. El futbolista regresa al Carlos Belmonte apenas un mes después de salir en el mercado invernal y lo hace ya con la camiseta del Almería, un reencuentro reciente que mezcla memoria, sentimientos y, también, la lógica división de opiniones que suele acompañar a estas salidas.
Alberto González, en rueda de prensa, abordó cómo debería ser ese regreso y marcó una línea clara: respeto y gratitud. “Lo primero, el recibimiento siempre tiene que ser bueno y de agradecimiento en ambos sentidos”, expresó el técnico, apelando a una lectura serena de lo que fue la etapa del jugador en Albacete y evitando alimentar cualquier foco de ruido alrededor del partido.
El entrenador malagueño recordó el contexto en el que llegó Morcillo: “No olvidemos que venía de descender con el Amorebieta, aun haciendo una buena temporada, y el Albacete le dio la oportunidad de seguir en la categoría, de seguir creciendo”. En esa idea de oportunidad y crecimiento explicó por qué considera que el agradecimiento debe ser compartido: el club le abrió una puerta y el futbolista respondió con rendimiento y compromiso.
Alberto, además, puso en valor su aportación en el día a día: “Hay que agradecerle su trabajo, sus goles, su esfuerzo, su implicación dentro y fuera del campo. Ha estado siempre disponible para colaborar, para defender el espíritu del Albacete”. En un mensaje especialmente dirigido al vínculo con el entorno, también destacó su cercanía con la provincia: “para llevarlo a todos los pueblos de la provincia. Ha sido muy cercano”.
Ahora bien, el técnico no ignoró la otra parte de la realidad: la manera en la que se produjo su marcha y cómo puede haber sentado en un sector de la afición. Por eso cerró con una frase que busca equilibrio: “Es muy querido, pero hay que respetar que habrá gente más crítica”. Un reconocimiento a que el fútbol también se mueve por emociones, pero con una invitación a que, por encima de todo, el Belmonte mantenga la categoría.