Escrito por: Carlos Gómez
domingo, 22.03.2026
Gran parte de la victoria del Albacete Balompié en Santander es por culpa de Alberto González. El técnico malagueño neutralizó las mejores armas del equipo racinguista en ataque y supo hacer daño a la defensa cántabra con grandísimos contragolpes.
Alberto tenía el plan de partido en su cabeza, y le salió a la perfección. Lo primero que cambió el malagueño fueron los extremos por más gente en el medio. Puertas acompañó a Jefté en la delantera y Valverde quedó en banquillo para darle la oportunidad a San Bartolomé y Álex Meléndez. Junto a Martín Fernández, los dos centrocampistas del Albacete dominaron al rival tanto a la contra como en defensa. A todos nos pareció extraño que Alberto prescindiera de los extremos en un partido como el de ayer; el Racing es un equipo de transiciones rápidas, igual que el Albacete, lo que ocasionó importantes huecos en la defensa del equipo que más se echó arriba: el Racing. El Albacete supo esperar y no cayó en la trampa cántabra de correr y transitar, donde podría haber perdido perfectamente. Alberto consiguió ganarle la partida a José Alberto sin extremos.
Además, Alberto metió como novedades en el once titular a Lluís López y Daniel Bernabéu en defensa, ambos cuajaron un gran partido y mantuvieron la portería a cero. Con Ale, San Bartolomé y Jefté, los defensas del Albacete completaron el carrusel de cambios respecto al partido del pasado lunes ante Las Palmas.
La idea de dejar a jugadores como Pacheco, Jogo o Álex Rubio en banquillo pasó de ser una locura a una obra maestra con el paso de los minutos. El Albacete necesitaba piernas frescas en la segunda parte, el Racing apretó a pesar de la diferencia de dos tantos. Álex marcó un doblete, uno de los goles vino a pase de Jogo tras una contra que condujeron el propio Álex y también Pacheco. Los tres cambios forjaron el tercer gol.