El optimismo de Toché salpicó a Alberto, que bastante hace con lo que tiene (Opinión)

Escrito por: Carlos Gómez

viernes, 10.04.2026

Sin malas intenciones. Creyéndolo de verdad. Sin vendernos la moto. Sin vender humo. De una forma u otra, lo cierto es que el optimismo que ha mostrado Toché cada vez que se ha puesto delante de un micrófono ha acabado salpicando a Alberto González y a su cuerpo técnico, así como a los jugadores del Albacete Balompié -aunque en menor medida-.

Y es que el Albacete Balompié 2025/26 no da para play-off. Ni en sueños. Ya si hablamos del Albacete Balompié ‘post mercando invernal’, es para echarse a reír cada vez que hablamos de play-off. Pero, por lo que sea, caló el mensaje de optimismo de Toché. Quizá el optimismo no sea el problema, pero sí la forma de trasmitirlo. El caso es que el albacetismo se ha creído que de verdad había equipo para play-off (que el propio director deportivo lo haya repetido hasta la saciedad tiene mucha culpa, está claro), y el pato, después de no conseguirlo, lo ha pagado Alberto González.

Miremos a nuestro alrededor

¿Cómo va a ser el Albacete Balompié un equipo de play off? Seamos serios, hay hasta ocho conjuntos que, sin entrar a analizarlos mucho, de primeras sabemos que son mejores que el equipo de Alberto. Dépor, Racing, Almería, Las Palmas, Castellón, Burgos, Eibar, Málaga… Todos ellos están por delante del Albacete Balompié a nivel clasificatorio, presupuestario -quitando el ‘pufo’ del Eibar- y de plantilla. Lógicamente están luchando por lo más bonito que tiene LaLiga Hypermotion, ¿de verdad este Albacete podría haberse metido en esta pelea? Has jugado quince de los dieciséis partidos que tocan frente a estos ocho equipos; hemos perdido ocho, empatado tres y ganado los cuatro restantes. Mal vamos en los enfrentamientos directos contra los equipos de arriba.

Una plantilla descompensada tampoco ayuda

Los nombres que figuran en la plantilla del Albacete Balompié son bastante decentes para la categoría. Uno por uno, los de Alberto tienen un buen equipo. Ahora bien, tanto decía Alberto en verano que «nosotros firmamos y buscamos perfiles, no nombres concretos» que precisamente esa ha sido la condena del equipo, en mi opinión. La plantilla del Albacete está descompensada; Puertas, Lazo -una causa perdida- y Valverde -lesionado ahora mismo- son las opciones que tiene Alberto si, cualquier día, quiere jugar con extremos. En enero se fue Morci y, sin éxito, se quiso traer a Pablo, ¿dónde están los dos extremos que, por lo menos, le hacen falta al equipo?

Riki también nos dijo adiós, el centro del campo se quedaba sin su capitán… y sin la capacidad de romper líneas con la facilidad de la que gozaba el asturiano. Ya sea conduciendo el balón o con pases filtrados. Todos dábamos por hecho que iba a venir un recambio con características parecidas a las de Riki. Ese recambio debe estar en el mismo lugar que el extremo sustituto de Morci y Pablo, digo «debe» porque no lo veo.  Alberto ha probado todo lo que tiene en el medio, pero nada se ha parecido a lo que daba Riki. Se nota la falta de verticalidad y creatividad por la ausencia de extremos y un medio del perfil de Riki.

¿Se imaginan a un equipo como el Almería con estos desajustes en su plantilla? ¿O a cualquiera de los que están llamados a jugar play-off?

Los fichajes en enero fueron Lluís López, Samuel Obeng, Alex Rubio, San Bartolomé y Martín Fernández. Uno por uno, la mayoría de ellos son grandes fichajes, pero ninguno de ellos es el perfil que el equipo necesitaba reforzar en invierno.

La clave: el presupuesto marca los objetivos

Es literalmente lo que ha dicho Alberto González hoy en sala de prensa.

«¿Por qué el Madrid tiene que ser campeón siempre? ¡Porque es el que tiene el presupuesto más grande!

Para ellos una mala temporada es quedar tercero o cuarto, para nosotros hacer un gran año es luchar por el play-off y uno malo salvar solamente la categoría.» 

Estas dos reflexiones de Alberto comparando a los merengues y a los manchegos marcan la hoja de ruta. De no ser por lo que ocurrió en enero podría parecer una comparación con bastante distancia que salvar, eso sí. Igualmente, está claro que un presupuesto de media tabla no tiene que ponerse el objetivo inamovible de jugar sí o sí play-off.

En suma, el problema es de origen. El error está en haber creído desde un principio que realmente teníamos un equipo hecho para play-off. En verano podía cuadrar; con Higinio y Pepe sanos, Riki y Morci con la cabeza en La Mancha, un Agus Medina convertido en pichichi y los fichajes de experiencia y veteranía de Puertas, Vallejo, Neva, Gámez o Jefté junto con la juventud de Valverde, Aguado, Jogo… Daban a entender que se había formado un equipo muy completo. Lo era, de hecho, pero con todos sanos y a buen nivel. El fútbol no es lineal, y en Albacete menos aún. Lesiones, errores individuales y cantos de sirena de Almería y Coruña han desbaratado en buena parte el sueño de Toché y el Albacete Balompié. Con todo ello, en enero había que acertar, no solo trayendo buenos jugadores, también firmando en primer lugar lo que más necesitabas. La dirección deportiva del Alba hizo lo primero, pero no lo segundo.

No solamente se tiró por la borda el sueño de intentar luchar por el play-off, también se cargó a Alberto González con una responsabilidad que en ningún momento había aceptado ni pedido. Así pasó, que la gente cree que el objetivo es el play-off y, cuando no se consigue, vienen los reproches.

El más perjudicado por las palabras de Toché ha sido, sin duda, Alberto González. Bastante hace Alberto salvando al equipo con varias jornadas de antelación, si nada se tuerce. También hay que ser justos; de casi mil palabras que llevo, pocas han sido alabando a Toché. No me parece un mal director deportivo, todo lo contrario. Creo que su ambición es la base para construir algo bonito, pero hay que saber gestionarla porque puede jugarte una mala pasada. En este caso ha sido peor que eso, porque no solo te ha salpicado a ti mismo, también a terceros como Alberto González, que poco tienen que ver en lo que diga el director deportivo ante los medios. No tiene sentido ninguno el trabajo que hace Alberto González y las críticas que recibe, es como si sus críticos viviesen en realidad distinta, y es que en cierta parte es así. Esa ‘otra realidad’ no es física, sino de pensamiento. Un buen sector de la afición se ha encasillado en ese «hay equipo para estar arriba». La realidad es otra, pero no desde hoy, sino desde principios de febrero.

Los fichajes de Toché, uno por uno, son en su mayoría ‘bastante decentes tirando a buenos’, pero esto va de más cosas, de construir un equipo. Las piezas no solo deben ser buenas, también tienen que encajar -y en la medida de lo posible tener constancia-. Alberto ha pedido recursos, tanto económicos como de jugadores. Dáselos, Toché (y compañía).