Escrito por: Rodrigo Quero
jueves, 23.04.2026
El Albacete Balompié puede respirar tranquilo en este tramo final de temporada. Y no es para menos. Porque más allá de los resultados, la realidad es que el equipo está compitiendo en unas condiciones muy lejos de lo ideal. La permanencia está prácticamente sellada… y visto el panorama, casi sabe a hazaña.
El principal responsable de ello tiene nombre y apellidos: Alberto González. El técnico ha conseguido sacar rendimiento a una plantilla corta, muy condicionada por las lesiones y que, con el paso de las semanas, ha ido perdiendo piezas clave en todas las líneas.
En ataque, la situación es especialmente delicada. A la baja de larga duración de Higinio Marín, prácticamente inédito durante toda la temporada, se sumó hace semanas la ausencia de Víctor Valverde por sus problemas de rodilla. Y el golpe definitivo llegó con la lesión de Antonio Puertas, que ha dicho adiós al curso tras romperse el ligamento cruzado. Un escenario que deja al equipo sin apenas efectivos ofensivos.
Pero los problemas no se quedan ahí. En el centro del campo, el equipo también ha ido perdiendo efectivos con el paso de las jornadas. Futbolistas como Javi Villar o Agus Medina llevan semanas fuera de combate, mientras que Cedeño ni siquiera ha podido debutar tras lesionarse nada más llegar en el mercado invernal.
Y en defensa, otro nombre clave como Pepe Sánchez también ha estado ausente desde su lesión en Anduva, dejando al equipo más expuesto en una línea donde su presencia marca diferencias.
Con este panorama, el mérito del Albacete es aún mayor. Porque el equipo no solo ha competido, sino que ha sido capaz de construir un colchón suficiente para no sufrir en exceso en este final de temporada.
La sensación es clara: si esta situación de bajas hubiese llegado semanas atrás, el contexto sería muy distinto. Pero el trabajo previo ha permitido al Alba afrontar este tramo con cierta tranquilidad.
Un equipo en cuadro, sí. Pero también un equipo que ha sabido hacer los deberes a tiempo. Y ahí, el papel de Alberto González ha sido clave para que hoy el Albacete pueda mirar la clasificación con alivio.