Escrito por: 5 más el descuento
viernes, 24.04.2026
El Albacete Balompié volvió a mostrar su cara más vulnerable en el Carlos Belmonte y cayó con contundencia ante la SD Eibar (0-3), en un partido que dejó más dudas que certezas en el tramo final de temporada. Tras el ilusionante 4-1 frente al Granada CF, los manchegos firmaron una actuación defensiva muy pobre, penalizada por la efectividad total de su rival.
El encuentro quedó prácticamente sentenciado en apenas doce minutos. A los 9’, Jon Bautista aprovechaba una acción en la que Raúl Lizoain pudo hacer más para firmar el 0-1. Sin tiempo para reaccionar, el Eibar volvía a golpear tres minutos después, de nuevo con Bautista como protagonista. Dos llegadas, dos goles. Un castigo excesivo, pero también reflejo de la fragilidad defensiva del Alba.
A partir de ahí, el partido entró en un terreno incómodo para los de Alberto González. Con todo en contra, el Albacete trató de asumir el control, de empujar, de generar. Lo hizo por momentos, pero sin acierto. Samu Obeng dispuso de varias ocasiones claras que, a diferencia del pasado domingo, no encontraron portería. Tampoco lo lograron Lazo o Jogo, en una primera mitad donde el equipo mejoró en intención, pero no en resultados.
La segunda parte no cambió el guion. El Alba siguió insistiendo, más por inercia que por convicción, mientras el Eibar esperaba su momento. Y lo encontró. Tras un disparo de Obeng al poste que pudo reabrir el encuentro, el conjunto armero volvió a golpear con precisión quirúrgica. En el 70’, Bautista firmaba su hat-trick y el 0-3 definitivo en el primer acercamiento claro de los visitantes tras el descanso.
Ni los cambios —con la entrada de Álex Rubio, Jefté Betancor o San Bartolomé— lograron alterar un partido que ya caminaba sin remedio hacia el desenlace. El Albacete lo intentó, pero sin claridad, sin energía y sin esa chispa que sí mostró días atrás.
La derrota deja una sensación incómoda. El equipo alterna versiones sin encontrar una línea definida, como una hoja a merced del viento. Con la permanencia prácticamente asegurada, el Alba parece haber perdido tensión competitiva en un contexto marcado además por la incertidumbre institucional: la posible venta del club, la renovación pendiente de Alberto González y un proyecto que no termina de definirse.
Quedan cinco jornadas y pocas certezas. Mientras tanto, el Eibar sí dejó claro su objetivo en el Belmonte. Y lo hizo con contundencia.