Escrito por: 5 más el descuento
sábado, 02.05.2026
Victoria de enorme valor la conseguida por el Albacete Balompié en su visita al FC Andorra (0-1). Un triunfo que no pasará a la historia por el brillo, pero sí por la eficacia. Porque con apenas un 22% de posesión, los de Alberto González fueron capaces de imponerse a un rival que dominó el balón sin traducirlo en peligro real.
El plan del Alba fue claro: resistir, cerrar espacios y aprovechar la mínima concesión. Y así llegó el gol decisivo, obra de Jonathan Gómez en el minuto 86, tras un error defensivo local. Un tanto que no solo resolvió el encuentro, sino que elevó al equipo hasta los 50 puntos, cifra que roza la permanencia matemática.
El partido, sin embargo, también quedó marcado por lo ocurrido tras el pitido final. El presidente del Andorra, Gerard Piqué, protagonizó varios encontronazos con el equipo arbitral, hechos que fueron recogidos en el acta y que podrían derivar en una sanción importante para el exjugador del FC Barcelona y de la selección española.
Pero en clave albacetista, el foco está en otro lado. Con la salvación pendiente de lo que hagan el SD Huesca y el CD Mirandés en sus respectivos compromisos, el equipo mira con preocupación a su enfermería. Las lesiones siguen siendo un quebradero de cabeza constante para Alberto González.
A ello se suma la baja confirmada de José Carlos Lazo, que vio la quinta cartulina amarilla y será sancionado con un partido, por lo que no estará el próximo sábado frente a la Cultural y Deportiva Leonesa. Una ausencia más en un equipo ya castigado por las bajas.
Y por si fuera poco, también preocupa el estado físico de Jonathan Gómez. El autor del gol en Andorra terminó el encuentro con molestias, encendiendo las alarmas en un momento en el que el lateral se ha convertido en una pieza clave. El propio Alberto fue cuestionado en rueda de prensa sobre su estado, reflejo de la inquietud que existe en torno a cualquier problema físico en una plantilla ya muy mermada.
Así, el Albacete celebra tres puntos de oro, pero lo hace con cautela. Porque el objetivo está cerca, sí, pero el desgaste acumulado y la fragilidad física obligan a mirar cada paso con lupa. Ganar en Andorra fue un ejercicio de supervivencia. Mantener el nivel hasta el final, el siguiente reto.