Escrito por: 5 más el descuento
domingo, 10.05.2026
El Albacete Balompié afronta el tramo final de la temporada instalado en una extraña mezcla de tranquilidad, incertidumbre e ilusión moderada. La permanencia matemática ya está conseguida desde hace una semana, el equipo volvió a ganar este pasado fin de semana y la sensación deportiva, pese a los altibajos, es que el curso termina de manera relativamente estable. Sin embargo, en el entorno albacetista hay una pregunta que empieza a monopolizarlo todo: ¿quién será el entrenador del Alba la próxima temporada?
Y ahí aparece inevitablemente el nombre de Alberto González.
El técnico malagueño finaliza contrato el próximo 30 de junio y, pese a que tanto el club como el propio entrenador han dejado entrever públicamente su predisposición a seguir unidos, la realidad es que las semanas pasan y no existe todavía anuncio oficial alguno. Una situación que empieza a generar dudas, rumores y cierto nerviosismo entre una afición que, en líneas generales, considera que Alberto se ha ganado de sobra continuar al frente del proyecto.
Porque los números, el contexto y el trabajo respaldan al entrenador del Alba.
Desde su llegada al banquillo manchego, Alberto González ha conseguido tres permanencias consecutivas, dos de ellas además sin excesivos sufrimientos clasificatorios en una categoría tan salvaje e imprevisible como la Segunda División. Y eso no es poca cosa. Muy al contrario: es un mérito enorme.
El técnico de Tolox ha convivido esta temporada con una plantilla castigadísima por las lesiones, llegando a tener hasta ocho bajas simultáneas durante varias jornadas. Ha tenido que reinventar sistemas, modificar estructuras tácticas prácticamente cada semana y competir con recursos limitados frente a plantillas confeccionadas para pelear por objetivos muy superiores.
Y aun así, el equipo ha vuelto a cumplir.
Pero más allá de la permanencia, hay otro factor que ha reforzado notablemente la figura de Alberto este curso: la Copa del Rey. El Albacete eliminó al RC Celta de Vigo y al Real Madrid CF, llevando además al FC Barcelona al Carlos Belmonte en una edición copera histórica para la entidad. El equipo volvió a ilusionar a la ciudad y colocó al club en el escaparate nacional durante varios meses.
Todo ello con un entrenador que, además, está a las puertas de alcanzar los 100 partidos oficiales con el Alba. Una cifra que habla por sí sola de estabilidad, confianza y continuidad.
Sin embargo, el futuro sigue sin resolverse. En el club existen voces que apuestan claramente por su renovación, mientras que otras dudas parecen haber ralentizado una operación que hace apenas unas semanas parecía encaminada. El propio Alberto reconoció recientemente que no tiene prisa y que, tras consolidarse en la categoría, también sabe que podrían aparecer otras opciones en el mercado.
Y ahí está quizá el gran riesgo para el Albacete.
Porque encontrar un entrenador capaz de competir con tan pocos recursos, manejar contextos adversos y sostener la categoría durante tres temporadas consecutivas no es sencillo. Mucho menos en Segunda División. La lógica futbolística invita a pensar que Alberto González debe seguir siendo el entrenador del Albacete la próxima campaña.
Por resultados, por estabilidad, por conocimiento del club y porque ha demostrado ser capaz de sacar rendimiento incluso en los momentos más complejos.
En el fútbol, sin embargo, la lógica no siempre manda. Pero en Albacete son muchos los que creen que esta vez sí debería hacerlo.