Escrito por: 5 más el descuento
viernes, 15.05.2026
El Albacete Balompié volvió a demostrar este viernes que, incluso sin urgencias clasificatorias, sigue siendo un equipo tremendamente competitivo. Los manchegos vencieron por 1-2 al Córdoba CF en El Arcángel en un partido que dejó una nueva exhibición de pragmatismo de los de Alberto González Fernández, capaces de sufrir durante muchos minutos, golpear en el momento justo y defender después una ventaja de oro.
Y todo ello en una semana marcada nuevamente por el debate sobre el futuro del técnico malagueño, que sigue estudiando la propuesta de renovación presentada por la dirección deportiva encabezada por Toché.
La primera mitad tuvo claro color blanquiverde en cuanto a control, posesión y sensación de dominio. El Córdoba, obligado a ganar para seguir soñando con el play off de ascenso, salió decidido a llevar el peso del encuentro ante un Alba liberado de cualquier presión clasificatoria tras certificar semanas atrás la permanencia matemática.
Los de Iván Ania manejaban el balón, acumulaban llegadas y encerraban por momentos a un Albacete cómodo esperando su oportunidad. Y entonces apareció Jefté Betancor.
El delantero grancanario, convertido en el gran referente ofensivo del equipo en este tramo final de temporada, firmó un golpe demoledor en apenas un minuto y medio. Primero en el 37’, aprovechando una acción ofensiva perfectamente ejecutada por los manchegos, y apenas instantes después, en el 38’, repitiendo castigo para silenciar por completo El Arcángel.
Dos goles casi consecutivos que dejaron atónito al conjunto cordobesista y reflejaron perfectamente la realidad del encuentro: el Córdoba dominaba, pero el Alba golpeaba. Exactamente igual que ocurriera hace apenas unas jornadas en Andorra. Un equipo práctico, resistente y tremendamente eficaz.
Con el 0-2 se llegó al descanso y con la sensación de que el Albacete estaba interpretando el partido exactamente como quería. Sin necesidad de asumir riesgos, sin la obligación de tener el balón y esperando simplemente el momento adecuado para castigar.
Como era lógico, el Córdoba dio un paso adelante tras el descanso. El conjunto andaluz aumentó el ritmo, empujado por un Arcángel que entendía que todavía había partido por delante y opciones reales de remontada. El Alba, por su parte, comenzó a replegarse cada vez más cerca de su área.
La presión local terminó encontrando premio con el tanto de Sergi Guardiola, que puso el 1-2 y encendió definitivamente a la grada cordobesista. Quedaba todavía mucho tiempo y el escenario parecía claramente favorable para un Córdoba lanzado emocionalmente.
Pero ahí emergió nuevamente la figura de Alberto González. El técnico movió el banquillo, enfrió el ritmo del encuentro y convirtió el tramo final en un ejercicio de supervivencia perfectamente ejecutado por los manchegos. El Alba dejó de mirar la portería rival y pasó a defender el resultado con orden, oficio y muchísima concentración.
El partido entró entonces en una fase de espesura donde el Córdoba atacaba más con corazón que con claridad. Mucho empuje, muchos centros laterales y mucha insistencia, pero pocas ocasiones realmente limpias ante un Albacete que defendía cada balón como si todavía se estuviera jugando la permanencia.
Incluso en los minutos finales, los manchegos encontraron algún espacio para correr a la contra y generar sensación de peligro, mientras el Córdoba comenzaba a precipitarse víctima de la ansiedad.
La peor noticia de la noche para el Alba llegó con la lesión de Jefté. El autor del doblete tuvo que abandonar el terreno de juego con molestias físicas y las primeras sensaciones no invitan precisamente al optimismo. Una situación que preocupa especialmente teniendo en cuenta el gran momento de forma del delantero canario, convertido ya en la gran referencia goleadora del equipo.
Finalmente, el marcador no volvió a moverse y el Albacete se llevó tres puntos de muchísimo mérito de un estadio complicado y ante un rival que se jugaba buena parte de sus aspiraciones de play off.
Una victoria más para un Alba que, aun sin objetivos clasificatorios urgentes, sigue compitiendo con personalidad, orden y una eficacia que vuelve a poner en valor el trabajo de Alberto González al frente del banquillo manchego.