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sábado, 16.05.2026
El encuentro entre el Córdoba CF y el Albacete Balompié, que terminó con victoria manchega por 1-2 en El Arcángel, quedó marcado también por un desagradable incidente ocurrido durante la primera mitad y que fue reflejado posteriormente por el colegiado Gorka Etayo Herrera en el acta arbitral.
Según recogió el árbitro del encuentro, el futbolista del Alba Jonathan Gómez comunicó en el minuto 30 haber recibido un insulto racista desde la grada situada tras el banderín de córner ubicado a la izquierda de la salida de vestuarios. Tal y como refleja literalmente el acta, un aficionado local se dirigió al lateral albacetista utilizando el término “panchito”.
El colegiado explicó además que el insulto no pudo ser percibido directamente por el equipo arbitral, pero que tras la comunicación del jugador se decidió activar inmediatamente el Protocolo Contra la Violencia Verbal en su fase 1. El partido quedó detenido durante aproximadamente un minuto mientras se informaba al delegado de campo y a los efectivos policiales presentes en el estadio.
Asimismo, tanto por megafonía como a través del videomarcador de El Arcángel se emitió un mensaje solicitando el cese de cualquier comportamiento de este tipo. Según el propio acta arbitral, no volvieron a producirse incidentes similares durante el resto del encuentro.
La Policía Nacional, siempre según el escrito arbitral, identificó a tres personas relacionadas con la zona desde la que procedían los insultos, aunque no fue posible determinar con exactitud al autor concreto de los hechos denunciados por Jonathan Gómez.
El incidente empañó parcialmente un partido que hasta ese momento estaba teniendo un marcado componente deportivo, con un Córdoba buscando apurar sus opciones de play off y un Albacete que terminó llevándose los tres puntos gracias al doblete de Jefté Betancor.
Más allá del resultado, el episodio vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de continuar combatiendo cualquier manifestación racista en los estadios de fútbol. La rápida activación del protocolo y la actuación coordinada entre árbitros, seguridad y megafonía permitieron controlar la situación y evitar que el incidente fuera a más.
El fútbol español continúa tratando de erradicar comportamientos de este tipo en sus estadios y situaciones como la vivida en Córdoba evidencian que todavía queda trabajo por hacer para lograr que los terrenos de juego sean espacios libres de insultos y discriminación.