Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 18.05.2026
La victoria del Albacete Balompié en Córdoba (1-2) dejó un poso de frustración evidente en parte de la afición blanquiverde. El conjunto de Iván Ania dijo adiós a sus opciones de pelear por el play off de ascenso y, tras el encuentro, muchos comentarios en redes sociales apuntaban directamente al supuesto “antifútbol” del Alba, acusando a los manchegos de perder tiempo continuamente y de pasarse el partido en el suelo. Sin embargo, la estadística desmonta gran parte de ese relato.
El dato publicado por Stats Segunda refleja que el Córdoba – Albacete fue el segundo partido de toda la jornada con más tiempo neto jugado de LaLiga Hypermotion. En concreto, se disputaron 57 minutos y 8 segundos reales de juego sobre un total de 100:30, una cifra muy elevada para la categoría y que contradice frontalmente la sensación transmitida por muchos aficionados locales tras el pitido final.
De hecho, el encuentro registró 106 interrupciones, pero aun así el balón estuvo en movimiento durante más tiempo que en la mayoría de partidos del fin de semana. Es decir, hubo pausas lógicas, como en cualquier encuentro de Segunda División, pero ni mucho menos un escenario exagerado de pérdidas de tiempo constantes.
El contexto del partido explica además muchas de las situaciones vividas sobre el césped. El Albacete llegaba al Nuevo Arcángel con la permanencia ya conseguida y sin nada clasificatorio en juego, mientras que el Córdoba se jugaba sus últimas opciones matemáticas de engancharse a la pelea por el play off. Los locales monopolizaron el balón durante muchos minutos, especialmente en la segunda mitad, obligando al Alba a resistir cerca de su área.
Ahí apareció el plan de Alberto González. El técnico malagueño, condicionado por las numerosas bajas, armó un once prácticamente de supervivencia. Hasta cinco cambios introdujo respecto a otras jornadas y, además, el equipo viajó bajo mínimos. Tanto es así que todos los futbolistas desplazados a Córdoba tuvieron minutos excepto el portero suplente Mario Ramos.
El Alba se sostuvo desde el orden defensivo, la solidaridad y la resistencia. No le quedaba otra. Con bajas importantes en defensa y en ataque, Alberto apostó por cerrar espacios y proteger la ventaja conseguida gracias al doblete de Jefté en la primera mitad. Y lo cierto es que el plan salió a la perfección.
El Córdoba apretó, acumuló llegadas y encerró por momentos al cuadro manchego, pero el Albacete supo competir el partido que necesitaba. Hubo interrupciones, sí, como ocurre en cualquier encuentro donde un equipo defiende un resultado favorable, pero los datos evidencian que el tiempo efectivo de juego estuvo muy por encima de la media habitual de la categoría.
La derrota dolió en Córdoba porque el equipo de Iván Ania ha firmado una temporada notable y soñó durante muchas jornadas con pelear por algo más grande. Pero el fútbol no entiende de posesión ni de sensaciones, sino de eficacia. Y ahí el Alba volvió a demostrar una de las virtudes que mejor ha trabajado Alberto González durante el curso: competir incluso cuando el contexto parece desfavorable.
Porque este Albacete, con poco ruido y muchas dificultades, volvió a ganar lejos del Carlos Belmonte. Y lo hizo defendiendo, resistiendo y jugando el partido que necesitaba. No perdiendo tiempo.