Escrito por: Rodrigo Quero
domingo, 30.08.2026
Hay gestos que explican una relación entre un futbolista y una afición. El de Pablo Sáenz ayer en el Carlos Belmonte fue uno de ellos.
El Albacete Balompié volvió a caer derrotado, esta vez ante el Real Oviedo, y cerró las tres primeras jornadas de Liga con cero victorias y cero puntos de nueve posibles. Pero entre las imágenes que dejó el encuentro hubo una que destacó por encima del resto: el regreso de Pablo Sáenz a la que durante media temporada fue su casa.
El pamplonés, de 24 años, dejó una huella enorme durante su cesión al Albacete en la temporada 2024/25. En apenas 16 partidos consiguió marcar cinco goles y repartir una asistencia, ganándose rápidamente el cariño de una afición que llegó a pedir su continuidad.
El Alba quiso volver a contar con él. Lo intentó durante el pasado verano y nuevamente en enero, pero primero el Granada y después el Real Oviedo impidieron su regreso al Carlos Belmonte.
Ayer volvió, pero esta vez vestido de azul. Y volvió siendo protagonista.
Pablo Sáenz fue uno de los mejores jugadores del Oviedo y se encargó de marcar el 0-1, un gol que celebró de una manera muy particular. Nada más marcar, el atacante miró hacia la grada y pidió perdón repetidamente a la afición del Albacete.
Un gesto que no pasó desapercibido. Pablo sabía perfectamente dónde estaba y quiénes estaban al otro lado. El cariño que recibió durante su etapa en el Alba sigue intacto y ayer volvió a demostrarse pese a ser el jugador que más daño hizo al equipo manchego.